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domingo, 10 de diciembre de 2017

Siento, de Mary Acosta






Siento que mi pueblo en multitud,
perdió su identidad.
Siento que el túnel del amor
en el mundo se ha quebrado.
Siento que los años mueren de frío,
congelados por no tener respuestas.
Siento que esta realidad asfixiante
en este laberinto interminable,
extermina los sentidos.
Siento las sombras
que avanzan abortivas,
empañando el futuro de los hombres.
Y siento la máscara pesada del tiempo,
que comenzó a oxidarse en mí.

Mary Acosta


Soneto a la amistad, de Marta Dino




Wilhelm Amberg



¡Gracias por compartir cada momento...
por ofrecernos su calor ahora;
por demostrar que prima el sentimiento
de amistad como eterna precursora!

¡Gracias por convertir el pensamiento
final, que en nuestra mente se atesora,
en sublime emoción de acercamiento
que, en percepción, el corazón añora!

Que la amistad nos una eternamente
como se unen al mar, ola tras ola
que llegan a la orilla en ascendente

oleaje de fervor, que se acrisola;
las mismas que retornan en ferviente,
blanca espuma perlada, en una sola...

Marta Dino



Escribir, de zulema Carranza





En las curvas del pasado
sin excusas
delinear con fonemas
el camino de la guarida.
Manojo de voces,
luz lindante a la hoguera,
finitudes que no alcanzan
con el espejo delante.
Escribir desde el oasis
y desde el desierto
más allá de la savia de los dedos.
Las lenguas cómplices del olvido
marcarán el sendero
donde crepita la leña.
Escribir en el aire arabescos sagrados,
dar con la alquimia
de las alas y el aire,
llenar con vino estremecido la copa.
Escribir: anverso y reverso
de la moneda con que
pagué los sueños de la infancia.

Zulema Carranza


A Xul Solar, de Dante Bustos







He visto las rodillas
de mis antepasados
incadas a reclinatorios
de un tiempo descontento.
Soñé, sí.
Aconteció infinitud recorriendo
aromos, la calle baja,
el atardecer único del sitio.
Han habitado temperamentos de sombras y cruces,
he asistido por vez primera
a la consumada gratitud, al reconocimiento
de la sangre que nos concedió el Apellido.

Dante Bustos
(Al Apellido)


Pintor argentino
(1887-1963)
Arte primitivo rupestre,
se acerca al surrealismo.

***


sábado, 9 de diciembre de 2017

Hoja, pluma... vida






Quizá el herrero que hay en mí
me lleve a admirar, hoy,
tus manos de escultor...
Por eso te suplico:
déjame cuidar 
tus manos de escultor.
Ellas contienen el talento
capaz de arrancarle a la madera,
al hierro, a la piedra o al barro,
lo que la naturaleza silenció.
Desde ese olvido lo rescata el arte,
adivina la forma contenida.
Es el soplo que olvidó Dios.
Las cosas pueden volverse eternas
gracias a tus manos, escultor.

Corina Herrero Miranda.






EL POEMA

El poema nacía en la raíz,
avanzaba en la oscuridad
y dormía a medias;
desperezaba duendes en las cuevas,
se hundía en las edades,
comprimía la voz ronca de la tierra;
tejía tan despacio y en el viento
tal vez se deshilaba.

Lina M. Vidal





EL VERDUGO


El verdugo insiste en llevarse la vida,
porque no le enseñaron
que lo eternamente efímero es el destino
y que siempre es demasiado tarde
para mendigar el otro lado de la oscuridad.

Susana Valenti






DEL LUGAR


Busco asilo
en la memoria
de las horas...
El paisaje
se somete
al habitante.
Manos badías
dibujan
con cada letra
las palabras.

Guillermo Ibáñez




viernes, 8 de diciembre de 2017

Si Juntos, de Mercedes Careggio






Si juntos hemos visto un tiempo de palomas
y el rostro asombrado de un niño ante la vida.
Si hemos acabado la fruta compartida
y plantado el árbol para esperar la sombra
y en una nueva tierra ardiente y rumorosa,
ya está plantada nuestra primera semilla,
¿por qué quieres dejarme con mi ilusión de espiga?
Esta cosecha de a dos no puedo hacerla sola.





"Los que me aman saben
que puedo odiar y no quiero;
los que me odian no saben
que quiero amarlos
y no me dejan".


Mercedes Careggio.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Poemas de autores invitados




PUERTA CERRADA

Tengo arena en las manos y sonrío,
cenizas en la voz pero igual canto,
no me siento culpable del encanto
de acariciar paciente el odio mío.

Acorralada en ámbitos de frío
insisto que la paz no está en el llanto.
Me alimento del hambre y por lo tanto
protejo mi dolor del vano hastío.

Tengo una luz candente en la memoria
que me lleva en silencio hasta el exacto
principio de mi infancia tan esquiva.

Con arte de panal hice otra historia
donde a puerta cerrada gozo el acto
feroz, ardiente, incierto, de estar viva.

María Canevari



LA HUIDA

Quisiera emprender el vuelo de los pájaros.
Huir de ti,
saber que mañana,
tal vez,
me habré ido tan lejos
que tu mirada no me alcanzaría.
Pero es en vano.
No puedo.
Me sigue donde vaya.
Quisiera huir
pero mi corazón no es capaz de crecer alas,
porque tú estás dentro de mí.

María C. Bollero




DEL VIEJO ARCÓN

Del viejo arcón, como un recuerdo grato,
aparece una imagen desteñida
hablando, en la mudez de su retrato,
de una historia que es siempre repetida.

La abuela, deteniendo por un rato
el transcurso incesante de la vida,
provoca con sus ojos ese trato
que ahora es de nostalgia compartida.

Entre nubes de sueños ya perdidos
que se tornan remotos y escondidos
está el ayer, tan lejos y cercano,

pareciendo decir, sin decir nada,
que el tiempo es como agua aprisionada
que se va, sin quererlo, de la mano.

Jorge Antolini