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sábado, 9 de diciembre de 2017

Hoja, pluma... vida






Quizá el herrero que hay en mí
me lleve a admirar, hoy,
tus manos de escultor...
Por eso te suplico:
déjame cuidar 
tus manos de escultor.
Ellas contienen el talento
capaz de arrancarle a la madera,
al hierro, a la piedra o al barro,
lo que la naturaleza silenció.
Desde ese olvido lo rescata el arte,
adivina la forma contenida.
Es el soplo que olvidó Dios.
Las cosas pueden volverse eternas
gracias a tus manos, escultor.

Corina Herrero Miranda.






EL POEMA

El poema nacía en la raíz,
avanzaba en la oscuridad
y dormía a medias;
desperezaba duendes en las cuevas,
se hundía en las edades,
comprimía la voz ronca de la tierra;
tejía tan despacio y en el viento
tal vez se deshilaba.

Lina M. Vidal





EL VERDUGO


El verdugo insiste en llevarse la vida,
porque no le enseñaron
que lo eternamente efímero es el destino
y que siempre es demasiado tarde
para mendigar el otro lado de la oscuridad.

Susana Valenti






DEL LUGAR


Busco asilo
en la memoria
de las horas...
El paisaje
se somete
al habitante.
Manos badías
dibujan
con cada letra
las palabras.

Guillermo Ibáñez




jueves, 23 de noviembre de 2017

Discurso interior



Obras de Joachim Lehrer



DEL REFUGIO

Enarbolar el resplandor
en los ojos y en la piel
como herida o bandera

y retomar las palabras
para silenciar el olvido
como defensa o refugio.

Guillermo Ibáñez



CÓSMICO RESPLANDOR

Reclamo tu presencia
iluminando el contorno
gris del Universo.
El cósmico resplandor
hiere a la muerte,
huye el silencio,
salen los tormentos.
Vuela mi espíritu 
pegado a tu cuerpo,
unidos los dos
subimos al cielo.

Alicia Göttig




LÍMITES

De pronto,
los dedos acarician
los límites.
Dan forma a la sombra.
Encuentran horizontales.

Encuentran la mañana,
abren los ojos,
contemplan un espacio.

Una pared,
calles entre humo,
dibujan otro sitio.
Y cuatro puertas
una ventana,
no son departamentos,
son un parque, son luces,
son cercos, son montañas.

Los dedos...
acarician... el Mar.

Cristina Lescano.