Entradas populares
-
II Plenitud de hoy es la ramita en flor de mañana. Mi alma ha de volver a hacer el mundo como mi alma. IV ...
-
Hsiao Ron Cheng ¿Deseas que te amen? No pierdas, pues, el rumbo de tu corazón. Sólo aquello que eres has de ser y aquello...
-
Obra cómica del dramaturgo francés Edmond Rostand (1868-1918), inspirada en la vida de un soldado y escritor del siglo XVII. Cyr...
-
In memoriam Invade la espesura, de tu piano, su ángel redivivo, “Para Elisa” Y tu alma beso, trémula, en la brisa ...
-
Quisiera esta tarde divina de octubre pasear por la orilla lejana del mar; que la arena de oro, y las aguas verdes, y los cielos pur...
-
Sobre los techos, la lluvia transparente guitarra enamorada. Por el camino rojo, interminable, el invierno... ¿Qué más sere...
-
En la tarde es el camino un devorador de pasos y el silencio el único ausente entre los pájaros. El estanque sobr...
-
Japonismo, de Verónica Calvo. Un libro especial como su autora. Ya había leído Las pequeñas esencias hace un tiempo pero siento que J...
-
¿Por qué se sufre?. Por lo demasiado, por lo insuficiente, por la nada y hasta por lo justo. *** No admito que se pue...
Mostrando entradas con la etiqueta Enrique Nanti. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enrique Nanti. Mostrar todas las entradas
sábado, 1 de septiembre de 2018
jueves, 29 de diciembre de 2016
Muda, de Enrique Nanti
Si la lluvia tuviese idea
del paradero de sus ojos comunes,
le pediría que me dijera
dónde zozobran esta noche,
desalados en qué sueño respiran,
encallados en qué orilla laten,
desorientados en qué laberinto,
apretados en qué paisaje.
Pero la lluvia es una distancia
que no responde
las preguntas tristes.
Enrique Nanti
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

