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domingo, 17 de abril de 2022

Beppo, de Jorge L. Borges





En la biografía de Borges, hay algo que llama la atención, es su extremado amor por los gatos. Borges sentía debilidad por Odín y por Beppo. De este último, en particular, contó innumerables anécdotas a lo largo de muchas entrevistas que le hicieron e incluso le dedicó uno de sus más conocidos poemas.




BEPPO

El gato blanco y célibe se mira
en la lúcida luna del espejo
y no puede saber que esa blancura
y esos ojos de oro que no ha visto
nunca en la casa son su propia imagen.
¿Quién le dirá que el otro que lo observa
es apenas un sueño del espejo?
Me digo que esos gatos armoniosos
el de cristal y el de caliente sangre,
son simulacros que concede el tiempo
un arquetipo eterno. Así lo afirma,
sombra también, Plotino en las Ennéadas:
¿De qué Adán anterior al paraíso,
de qué divinidad indescifrable
somos los hombres un espejo roto?


Jorge L. Borges



"Los gatos tienen una absoluta honestidad emocional,
los seres humanos,
por una razón u otra,
pueden ocultar sus sentimientos,
pero el gato, no."

Ernest Hemingway

viernes, 31 de julio de 2020

El mundo, de Eduardo Galeano



Marcel Caram



Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso-reveló-Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno que ni se entera del viento y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.



Eduardo Galeano
De "El libro de los abrazos"


jueves, 30 de julio de 2020

¿Deseas que te amen?, de Edgar A. Poe



Hsiao Ron Cheng



¿Deseas que te amen? No pierdas, pues,
el rumbo de tu corazón.
Sólo aquello que eres has de ser
y aquello que no eres, no.

Así en el mundo, tu modo sutil,
tu gracia, tu bellísimo ser,
serán objeto de elogio sin fin
y el amor... un sencillo deber.

Edgar A. Poe




lunes, 13 de julio de 2020

Poemas de María Esther Mirad



EL CAMINO INTERIOR

Por debajo del camino terrestre,
por la espiral de arena que es la casa del alma
me moveré esta noche apartando las sombras
hasta que crezca el alba.
Voy a bajar al fondo para hurgar en los sueños,
inventar los nombres, recordar los fantasmas,
desenredar los hilos que me anudan al  suelo
y subir con el día a interrogar la luz
antes que se apague mi lámpara.



BALANCE

Sé que vendrá ese tiempo, el tiempo cero
que rechaza el metal de los relojes.
Ese infinito segundo irregistrable
en el que desgarramos los disfraces
para enfrentar desnudos ese último espejo,
el que devuelve el verdadero rostro
enmascarado por el rostro de niebla que elegimos.
Y en esa hora clave, se trizará la luna
y estallará en mis manos
el secreto reverso de la trama.


LA TIERRA

La pienso ahora,
como un tapiz antiguo, entretejido
con hilachas de tigre y de pájaros
anudados con líquenes y lirios,
entramados en oro y alabastro.
Desgarrado tapiz,
desdibujados por los dedos del viento
y vuelto a armar con hilos infinitos
y retazos de hombres y de dioses
en un telar de siglos.
Sin embargo,
la piso sin pensar, mientras camino
sobre su cuerpo de matrona tendida
en un lecho tallado en piedra y polvo
y perforo su vientre percudido
por diluvios y soles implacables
para hundirle raíces como clavos
y arrebatarle pétalos de nácar,
mientras ella, tendida,
trabaja sus incesantes partos.


María Esther Mirad

domingo, 2 de febrero de 2020

Las pequeñas esencias, de Verónica Calvo



Hoy les voy a hablar del poemario de Verónica Calvo "Las Pequeñas Esencias.".

Quiero contarles que a Verónica la conozco del blog hace como ocho años cuando empecé a transitar este bello camino. 

Siempre me he sentido identificada con sus poemas porque son espejos de la vida, rostros con alma que dibujan fielmente los contornos de nuestro sentir: la esencia pura.

Quiero decir que vamos a encontrarnos con la realidad, con todo aquello que nos identifica: sentimientos de amor, soledad, pasión, nostalgia... un mundo pleno de secuencias profundas que nos ayudan a pensar, a ser... y también nos enriquecen. A mí siempre me ha gustado aprender del otro, aunque el arte es puramente subjetivo siempre podemos tomar para sí aquello que nos llega en determinada circunstancia de la vida.

Recomiendo este libro porque nos deja sueños y el alma de una gran persona y escritora.
Gracias Verónica. Disfruté mucho con la lectura. Te deseo muchos éxitos.





XLVIII

De nuevo naufragan
en tus brazos de hielo
las esperanzas ocultas
tras los velos etéreos,
los mismos donde éramos
dos almas entregadas
al olvido del fuego.
Dolor, vuelves,
me haces daño,
dolor, dueles tanto...
Hay, tras el espejo,
más de doscientos años.

***

LXIX

Unas manos
desatadas en la urgencia
de mi inmisericorde noche
atesoran mis recuerdos.
Esas manos
desvisten los inviernos,
los abandonan en el hielo
y regresan, clementes e inocentes,
en busca del perdón, del piadoso olvido.

***

LXXIII

Fui ellas,
aquellas que beben rosas.
Todas ellas,
las que paren soles y viven en la sombra.
Fui ellas,
aquellas,
vosotras, nosotras.
Todas,
las que dejan entre libros
suspiros, camelias y amapolas.
Las que mueren por la tarde
y resucitan en la mañana.
Fui ellas, por todas nosotras.

***

EPÍLOGO

Tómame,
noctámbula y entregada
a la fuerza de tu noche
oscura, sin luna,
y deja que tus manos
liberen esta piel del exilio,
donde tejo cien poemas
a la espera de tu manto.


Verónica Calvo




TINTA DE SUEÑOS
es su blog




Gracias Verónica
por tu apoyo desde el primer día,
por leer mis libros
y por estar cada vez que comparto un sueño.
Ya hablaremos de Japonismo.

***



viernes, 6 de diciembre de 2019

Hija del viento, de Alejandra Pizarnik



Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.

Alejandra Pizarnik

domingo, 28 de julio de 2019

Era otoño en París, de Gerardo Molina



























Era Otoño en París y nos amábamos
Con un amor maduro hecho de sueños jóvenes
(en otro lar del mundo tuvimos veinte años
Y te amamos, París, sin conocerte).


Era Otoño en París y nos amábamos:
Ventana abierta al cielo y las estrellas
Y por los bulevares
Un trashumante breviario amarillento
(ayer de hojas airosas, pétalos ruborosos
Y asombradas corolas).


Pentagrama que al viento dibujó su armonía
Fue nuestro amor maduro hecho de sueños jóvenes,
Era Otoño en París y nos amábamos.


La dicha nos tocaba sin saber, sin pensarlo
Y una lluvia sutil sobre nuestras cabezas
Desleía su canto que atravesó los siglos
Para decirle al mundo que el amor es eterno;
Versátil y mudable, igual y diferente,
Pero siempre el Amor
Eterno y solo.


Despertamos los sueños en tus calles dormidas,
Tus azules fantasmas, tu misterio más hondo.
Y ensoñando mis versos junto al Sena,
París, la mariposa de tu nombre
Bordé en mi corazón.


Gerardo Molina

lunes, 1 de julio de 2019

Vaguedades, de Rosalía de Castro




Cuando era tiempo de invierno,
pensaba en dónde estarías;
cuando era tiempo de sol,
pensaba en dónde andarías.
¡Ahora... tan sólo pienso,
mi bien, si me olvidarías!

Mas ve que es mi corazón
una rosa de cien hojas,
y en cada hoja una pena
que vive apegada en otra.

Quitas una quitas dos:
penas me quedan de sobra;
hoy diez, mañana cuarenta,
deshoja que te deshoja...

¡El corazón me arrancaras
si las arrancaras todas!

Rosalía de Castro

viernes, 14 de junio de 2019

En un ejemplar de "Les Chants de Maldoror"



Debajo de mi vestido ardía un campo de flores alegres como los niños de la medianoche.
El soplo de la luz en mis huesos cuando escribo la palabra tierra. Palabra o presencia seguida por animales perfumados; triste como sí misma, hermosa como el suicidio y que me sobrevuela como una dinastía de soles.


Alejandra Pizarnik
De El infierno musical (1971)

sábado, 25 de mayo de 2019

En paz, de Amado Nervo





Muy cerca de mi ocaso,
yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas,
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno;
¡más tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas noches de mi pena;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas,
y en cambio tuve algunas sanamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes!¡Vida, estamos en paz!

Amado Nervo


martes, 23 de abril de 2019

Ritual, de Gerardo Molina




Aún soñoliento, el pueblo
al sol de la mañana,
reparte como un pan hacia los cuatro rumbos
el necesario ritual de la jornada.


La luz encienden de su polvareda
rutas y calles y caminos de chacras.
El ruido de motores, silbos, diálogos,
dispersos ya, se alejan y se acallan.


Y todos van llegando a su destino:
al surco y a la escuela, al taller y la fábrica.
El sol asciende como una fruta rubia
en el aire redondo de distancias.


Alborotos, silencios, vuelven a juntarse
cuando la tarde casi noche llega.
Feliz, gozoso, con humildes galas
el pueblo los espera.


Y el mate amargo
-recién henchida su olorosa yerba-
en cada mano fulge, fraternal,
con luz de estrellas.


El ritual, inaugurado al alba,
prolonga sus afectos en la rueda.



Gerardo Molina gerardomolinacastrillo@gmail.com

jueves, 18 de abril de 2019

A media vida, de Alejandro G. Roemmers




A media vida llego presuroso
esclavo de aprendido pensamiento.
Son ideas apenas el sustento
que alimenta el vacío tenebroso.

A media vida arriesgo, poderoso,
liberar de su jaula el sentimiento:
transformaré en amor cada momento,
perdonaré en su credo generoso.

Porque aposté a ganar y jugué en vano
hasta entrever que, aliadas en la mano,
risa y llanto son cartas de la muerte.

Agradezco el escollo superado,
al Ángel que paciente está a mi lado,
a media vida aún y a media muerte.

Alejandro G. Roemmers

miércoles, 27 de marzo de 2019

La pitanza, de Gerardo Molina


J.F.Millet



Con una tarda yunta, arando en lontananza,
te vio el albor primero, y el rayo vespertino
postrer, sobre la tierra, te verá, campesino
que siembras como un dios el pan y la esperanza.


Cuando media la tarde, según la tosca usanza,
hierático, desunces el mísero y cansino
par de bueyes que triscan a un lado del camino
mientras tú saboreas la sencilla pitanza.


Labrador, ¿me recuerdas?... Alguna vez, de niño,
te acerqué la vitualla que, con leal cariño,
compartiste en silencio conmigo... La distancia


aún trasciende a ternuras de mano femenina:
queso y pan, y la glauca bebida cristalina
que sabe a los más puros recuerdos de la infancia.


Gerardo Molina





“En ‘La Pitanza’ tu verso descubre para nosotros la bucólica poesía de la pausa de ese dios-labrador que en la tarde desunce los bueyes para probar el humano placer del cariño de la mujer distante, del niño presente, de la merienda frugal en la tarde calor, color y luz- envolviendo las figuras profundamente humanas, en esa hora en que descansa el hacedor y las cosas cobran vida y sentido.”


Dr. Mario Icasuriaga
(narrador y poeta- Canelones- Uruguay)


“El soneto ‘La Pitanza’ es la obra cumbre de Gerardo Molina. El recuerdo que él hace es precioso. Vemos pasar el día en los
ondulados campos cerrillenses, allí está el campesino que hace un alto en la jornada y que, tras soltar los nobles animales que le acompañan, recibe al niño que le lleva su merienda. ¡Qué cuadro más hermoso! Sin duda alguna digno de la paleta de Jean Francois Millet. (1)
Iván Aarón
(Novelista chileno)



(1) Jean Francois Millet, pintor y paisajista francés (1814-1875.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Almafuerte y Oda al árbol, de Gerardo Molina




Hace un tiempo recibí estos dos libros del gran escritor y poeta GERARDO MOLINA (Uruguay)

ALMAFUERTE y otros estudios literarios reúne en un trabajo arduo el análisis de la obra de otros autores. GERARDO MOLINA es poeta, ensayista y docente, es por eso que intenta, a través de sus letras, transmitir la idea, el sentimiento y la hondura de la creación del artista. Puede ver sus virtudes, reconocer sus méritos y luego exponer su contenido.

G.Molina analiza perfiles y personalidades: Almafuerte, prócer de las letras americanas, Pablo Neruda, aspectos biográficos y poemas, Oscar Guiñazú Álvarez y los Encuentros de Poetas.

Seguramente existe mucho por descubrir en este texto maravilloso que enriquece la cultura, que nos permite conocer y crecer como autores para entender un poco más los mecanismos del arte y de las letras. Un oficio para nada fácil.

ODA AL ÁRBOL es un poemario entrañable que tiene mucho que ver con su autor: la nostalgia, los afectos, la vida, el ayer. El árbol escolta su viaje y va dejando huellas visibles del tiempo.

EL RANCHO

Como manos que se unen para el rezo
su techo primitivo presume
un corazón cristiano donde pone
el campesino albor su primer beso.

Parte entonces la grey y queda opreso
de un fervor casi humano que traspone
su cuerpo de terrón con que dispone
la ternura del pan a su regreso.

Llega la hora nocturnal, serena,
un aroma frutal llama a la cena
mientras reasume su actitud de rezo.

Una flor protege su contorno
y en seráfica paz ensaya el horno
tras la fronda, su postrer bostezo.

💗

HUELLAS

Estas tierras trabajó
mi padre, joven y fuerte,
antes de irse con Dios...
Tal vez sus huellas encuentre.

Su silbo, quizá su canto
esté en los atardeceres...
Ando y ando sus camino
tal vez sus huellas encuentre.

A los caminos que anduvo
mi padre, suelo volver,
y así, andando, me parece
que camino junto a él.

Gerardo Molina


miércoles, 12 de septiembre de 2018

Mujer en su ventana, de Olga Orozco




























Ella está sumergida en su ventana
contemplando las brasas del anochecer, posible todavía.
Todo fue consumado en su destino,
definitivamente inalterable desde ahora como el mar en un cuadro,
y sin embargo, el cielo continúa pasando con sus
angelicales procesiones.
Ningún pato salvaje interrumpió su vuelo hacia el oeste;
y allá lejos seguirán floreciendo los ciruelos, blancos, como si nada.
y alguien en cualquier parte levantará su casa sobre el humo
y el polvo de otra casa.
Inhóspito este mundo.
Áspero este lugar de nunca más.
Por una fisura del corazón sale un pájaro negro y es la noche
-¿o acaso será un dios que cae agonizando sobre el mundo?-,
pero nadie lo ha visto, nadie sabe,
ni el que se va creyendo que de los lazos rotos nacen preciosas alas,
los instantáneos nudos del azar, la inmortal aventura,
aunque cada pisada clausure con un sello todos los paraísos
prometidos.
Ella oyó en cada paso la condena.
Y ahora ya no es más que una remota, inmóvil mujer en su ventana,
la simple arquitectura de la sombra asilada en su piel,
como si alguna vez una frontera, un muro, un silencio, un adiós,
hubieran sido el verdadero límite,
el abismo entre una mujer y un hombre.

Olga Orozco

miércoles, 27 de junio de 2018

Soneto a la poesía, de Gerardo Molina


Imagen de Víctor Casaravilla Escalada enviada por el autor
Fue nuestro afán de niño conquistarla
y escapa en el intento nuestra vida.
La Vida fluye de la azul herida
y no vivimos sino para amarla.


Sentirla y escribirla y adorarla:
irreal, hechizada, presentida,
llegar al lecho donde está dormida
y con un beso leve despertarla.


Imposible, gentil, esquiva, cierta,
en nuestro ser a cada instante abierta
como una blanca flor sobre la herida.


Así, en sueños, soñamos y vivimos
y cuando al fin sintamos que partimos
con ella volveremos a la vida.


Gerardo Molina

Gracias Gerardo Molina por colaborar con esta página. Un abrazo.



viernes, 22 de junio de 2018

Rutina, de Rosa Fasolís




El invierno deporta pájaros.
(Conoce la rutina: sólo eso)
Alguien dibuja un pájaro; alguien
guarda la memoria del dibujo
en una hoja secreta.
Los que caminan con apuro piensan:
ya vendrán.
(Conocen la rutina: sólo eso).
Sin embargo
alguien, en algún lugar,
dice la oración por el regreso,
prefigura el anatema.

Alguien
a pesar de todo
quiebra la rutina y se detiene
a leer un pájaro
a mirar el vuelo de un poema.

Rosa Fasolís
Del libro "Sacramento y ceniza"

sábado, 16 de junio de 2018

Otra primavera, de Juan R. Jiménez




Hiere el agua un remo y saca luz... Todo el agua, en torno, chispea, como una pedrería, tierra aún, rodeada de finos sauces derramadores de una reciente gracia verdeamarilla.

El aire, sobre el agua  y entre los chopos, leve encierro, ¡da un anhelo de nadarlo también, de pasarse del agua a él, de volarlo!

¡Nadar, volar, solo! Cruzan mariposas verdeblancas, que parecen nacidas ahora mismo de las espinas tiernas, de la espuma, del alma. La barca va, suaves, sola, como un sueño, abajo. Arriba, solas, lentas, van las nubes, como un  sueño...

Juan R. Jiménez

jueves, 24 de mayo de 2018

Japonismo, de Verónica Calvo



Japonismo, de Verónica Calvo.
Un libro especial como su autora. Ya había leído Las pequeñas esencias hace un tiempo pero siento que Japonismo es diferente. En sus primeras páginas despliega toda una clase magistral:

Japonismo establece el tanka como eje principal de esta obra debido
a que en su estructura encontramos la figura, bien del haiku,
o del senryu.

Nos deja su impronta en cada verso pero también un halo de esperanza, de luz y naturaleza plena. Japonismo es brillo y Verónica, gran poeta, nos enseña desde su perfil de autora sobria, inteligente, talentosa... toda la magia de la poética que yo especialmente conocí hace tiempo a través del estudio de las obras de Mario Benedetti.

Los libros de Verónica son "joyas" para atesorar porque tienen, en mi forma de ver, lo que muy pocos libros pueden lograr: permanencia. Yo sé que con el tiempo la buena literatura es aquella que nos espera para seguir aprendiendo porque la excelencia en el arte nos enseña, nos emociona y nos supera desde la profundidad de la palabra y a través de la belleza y su mensaje.

Algunos ejemplos


Lluvia de estío
calma la sed del campo
vuelve la vida

Agua salada
bailas entre corales
espuma blanca

Agua que fluye
adormece las penas
con su murmullo

Campos de escarcha
marchitan esperanza
brotes de vida

Soy japonesa
piel de nácar y seda
amo los Haikus

V.Calvo

El libro lo pueden encontrar en este enlace

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