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miércoles, 12 de febrero de 2020
miércoles, 8 de febrero de 2017
Jazmín de medianoche y mediodía, de Juana de Ibarbourou
Amor que andas como un río vago,
azul de amor y de melancolía,
amor, mi amor, delgada flor del lago
que dura un año, que agoniza un día
y vuelve a renacer en el halago
de un cielo, con su luna todavía.
Amor, mi amor saldado
y siempre impago
jazmín de medianoche y mediodía.
Juana de Ibarbourou
jueves, 5 de enero de 2017
El pozo, de Juana de Ibarbourou
Asiento de musgo florido
sobre el viejo brocal derruido.
Sitio que elegimos para hablar de amor,
bajo el enorme paraíso en flor.
¡Ay, pobre del agua que del fondo mira,
tal vez envidiosa, quizás dolorida!
¡Tan triste la pobre, tan muda, tan quieta
bajo esta nerviosa ramazón violeta!
-Vámonos. No quiero que el agua nos vea
cuando me acaricies. Tal vez eso sea
darle una tortura. ¿Quién la ama a ella?
-Tonta! ¡Si de noche la besa una estrella!
Juana de Ibarbourou
lunes, 19 de septiembre de 2016
Las mil batallas, Juana de Ibarbourou, Alejandro Storni, Alejandra Pizarnik, Mario Benedetti
JAZMÍN DE MEDIANOCHE Y MEDIODÍA
Amor que andas como un río vago,
azul de amor y de melancolía;
amor, mi amor, delgada flor del lago,
que dura un año, que agoniza un día
y vuelve a renacer en el halago
de un cielo, con su luna todavía.
Amor, mi amor saldado
y siempre impago,
jazmín de medianoche y mediodía.
Juana de Ibarbourou
POEMA XII
Por cada noche del martirio
baja el Ángel del Destierro
y besa los ojos
a las pequeñas muecas
de aquellos niños de Hiroshima
y pienso en otros
que pueden copiar sus rostros.
Pero es tarde ya
¡para expiar la culpa de la Historia!
Alejandro Storni
(hijo de Alfonsina Storni)
LA ÚLTIMA INOCENCIA
Partir
en cuerpo y alma
partir.
Partir
deshacerse de las miradas,
piedras opresoras
que duermen en la garganta.
He de partir
no más inercia bajo el sol,
no más sangre anonadada,
no más formar fila para morir.
He de partir.
Pero arremete...¡viajera!
Alejandra Pizarnik
FUEGO MUDO
A veces el silencio
convoca algarabías,
parodias del coraje,
espejismos de duende,
tangos a contrapelo,
desconsoladas rabias,
pregones de la muerte
sed y hambre de vos
pero otras veces es
solamente silencio,
soledad como un roble,
desierto sin oasis,
nave desarbolada,
tristeza que gotea
alrededor de los escombros.
Fuego mudo.
Mario Benedetti.
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