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jueves, 22 de julio de 2021
Vuelo de golondrina, de Ana Diamante
miércoles, 7 de julio de 2021
Nocturno III: Una noche, de José A. Silva
Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de músicas de älas,
una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mi ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
caminabas,
y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
y tu sombra
fina y lánguida,
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban
y eran una
y eran una
¡y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!
Esta noche
solo, el alma
llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo y la distancia,
por el infinito negro,
donde nuestra voz no alcanza,
solo y mudo
por la senda caminaba,
y se oían los ladridos de los perros a la luna,
a la luna pálida
y el chillido
de las ranas,
sentí frío, era el frío que tenían en la alcoba
tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
¡entre las blancuras níveas
de las mortüorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
era el frío de la nada…
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada,
iba sola,
iba sola
¡iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra esbelta y ágil
fina y lánguida,
como en esa noche tibia de la muerta primavera,
como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella… ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras que se juntan y se buscan en las noches de negruras y de lágrimas!…
José Asunción Silva
sábado, 3 de julio de 2021
Yo soy..., de Rafael Sánchez Ortega
domingo, 11 de abril de 2021
Despedida, de Alejandra Pizarnik
Sube su canto un pájaro enamorado.
Tantas criaturas ávidas en mi silencio
y esta pequeña lluvia que me acompaña.
sábado, 26 de diciembre de 2020
La rosa---grandes autores
miércoles, 18 de noviembre de 2020
Poemas de Gerardo Molina (Uruguay)
El mensaje de la tarde o La esperanza
La tormenta ha cerrado sus párpados sombríos
sobre el curvo horizonte y la luz que agoniza.
Yo recojo un pedazo de azul para mi canto,
última flor incólume de la tarde que muere.
Pero este azul pequeño puede llenar el mundo
y vencer las tinieblas y triunfar de la muerte.
¿Cuántos son los que pueden -como yo en este instante-
recoger el mensaje de la tarde que muere?
Si el corazón es sabio develará el enigma.
Si el alma es sensitiva la inundará su luz.
No hay cabida en mi frente para el mal ni la sombra.
¿Qué importa que la tarde ahonde su tristeza?
¿Qué importa que la noche agigante sus pasos?
La esperanza es un rayo de sol en la borrasca.
Gerardo Molina
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Para el adolescente que se murió de amor
Cuando daban las frondas su memorial de oro
a la sed de los vientos, de rústicos pastores
dolía el caramillo doloridos dulzores
invadiendo las selvas su desolante lloro.
Las Dianas, Silvias, Filis y Amarilys en coro
por la floresta umbría contaron tus amores
ante el asombro mudo de alados parladores
tal como si admirasen centellar un meteoro.
¡Oh, adolescente anónimo! Tu corazón exhausto
de amar, a la Implacable se brindó en holocausto,
tan frágil y tan puro como una rosa en flor.
¡Y es por tu valentía ante el mundo engañoso
que tu ideal resplandece, vencido victorioso,
en todos los mortales que amamos el amor!
Gerardo Molina
domingo, 11 de octubre de 2020
La noche y la casa, de Eva Basso de Leone






