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viernes, 7 de enero de 2022
De Juan Rulfo
martes, 28 de diciembre de 2021
jueves, 21 de octubre de 2021
La muerte..., por Santiago Kovadloff
jueves, 26 de agosto de 2021
Caricias, de Xanela
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| foto gentileza de su blog |
Cuando la noche
ha sido un
un relajado sueño
Cuando el sol matutino
estalla
sobre las blancas casitas
de la ribera.
Cuando la placidez
de la ría
es azul espejo
en que mirarse.
Cuando existe
este primordial
momento.
Siento
que mi silencio
está lleno de caricias.
Xanela (Marisa)
Homenaje a mi querida amiga que ya no está entre nosotros.
jueves, 22 de julio de 2021
Vuelo de golondrina, de Ana Diamante
miércoles, 7 de julio de 2021
Nocturno III: Una noche, de José A. Silva
Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de músicas de älas,
una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mi ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
caminabas,
y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
y tu sombra
fina y lánguida,
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban
y eran una
y eran una
¡y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!
Esta noche
solo, el alma
llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo y la distancia,
por el infinito negro,
donde nuestra voz no alcanza,
solo y mudo
por la senda caminaba,
y se oían los ladridos de los perros a la luna,
a la luna pálida
y el chillido
de las ranas,
sentí frío, era el frío que tenían en la alcoba
tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
¡entre las blancuras níveas
de las mortüorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
era el frío de la nada…
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada,
iba sola,
iba sola
¡iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra esbelta y ágil
fina y lánguida,
como en esa noche tibia de la muerta primavera,
como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella… ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras que se juntan y se buscan en las noches de negruras y de lágrimas!…
José Asunción Silva
sábado, 3 de julio de 2021
Yo soy..., de Rafael Sánchez Ortega




