Entradas populares
-
Quizá el herrero que hay en mí me lleve a admirar, hoy, tus manos de escultor... Por eso te suplico: déjame cuidar tus ...
-
En la biografía de Borges, hay algo que llama la atención, es su extremado amor por los gatos. Borges sentía debilidad por Odín y p...
-
El saldo de tu vida es casi un cuento, una obra distinta de las otras, un gesto que se asume por costumbre, un inútil intent...
-
Frederick Church Unas veces me siento como pobre colina y otras como montaña de cumbres repetidas. Unas veces ...
-
Lazos de Palabras. Nuestro poemario 2020 ya disponible Queridos anaquelian@s, nos complace informaros que hoy se hace pública l...
-
Los pájaros dibujan en mis ojos pequeñas jaulas... sin salidas. He de partir envuelta en mi pesares. He de partir... con el rostro e...
-
Ese hombre con rostro de mentira quedó congelado en un amor de luto. Partió con las sombras de la traición y el egoísmo ...
-
Noche de enero, quieta y luminosa, junto al río, entre piedras, y a tu lado mi corazón maduro para la maravilla y el milagro. ...
-
Relato que proporciona una sola impresión de emoción o que se centra en un solo acontecimiento. Generalmente, se considera el padre...
-
Alex Dzigurski. Dientes de flores, cofia de rocío, manos de hierbas, tú nodriza fina, tenme prestas las sábanas terrosas y el e...
miércoles, 12 de octubre de 2016
XIX, de William Shakespeare
Mella, Tiempo voraz, del león las garras,
deja a la tierra devorar sus brotes,
arranca al tigre su colmillo agudo,
quema al añoso fénix en su sangre.
Mientras huyes con pies alados, Tiempo,
da vida a la estación, triste o alegre,
y haz lo que quieras, marchitando el mundo.
Pero un crimen odioso te prohíbo:
no cinceles la frente de mi amor,
ni la dibujes con tu pluma antigua;
permite que tu senda siga, intacto,
ideal sempiterno de hermosura.
O afróntalo si quieres. Tiempo viejo,
mi amor será en mis versos siempre joven.
William Shakespeare (1564-1616)
lunes, 10 de octubre de 2016
A unos ojos, de Rubén Darío
ya no brilla, ya no arde;
que está dormida la tarde
y está dormida en tus ojos.
Al morir, con mil halagos
te deja en ellos el día
su vaga melancolía
y sus resplandores vagos,
y al tender la noche el velo
por las esferas oscuro
te ruega que guardes puro
el diáfano azul del cielo.
Por eso, hermosa, los tules
que en tus ojos hay presentes
son vagos y transparentes,
son soñolientos y azules.
Por eso con rayos rojos
el Sol ni brilla ni arde,
que está dormida la tarde
y está dormida en tus ojos.
Rubén Darío
Poeta Nicaragüense (1867-1916)
Las mujeres se pintan..., de Ana María Shua
Las mujeres se pintan antes de la noche. Los ojos, la nariz, los brazos, el hueco poplíteo, los dedos de los pies. Se pintan con maquillajes importados, con témperas, con lápices de fibra. En el alba ya no están.
A lo largo de la noche y de los hombres, se van borrando.
Minicuento
Del libro "Casa de Geishas" (Edit. Sudamericana, 1992 de Ana María Shua)
domingo, 9 de octubre de 2016
El hombre justo es..., de Jorge L. Borges
El hombre que cultiva su jardín,
como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que,
en un café del Sur, juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color
y una forma.
El tipógrafo que compone bien esta página,
que tal vez no le agrada.
Un hombre y una mujer
que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia
a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar
un mal que le han hecho.
El que agradece que en esta tierra
haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran,
están salvando al mundo.
Jorge L. Borges
Les dejo este enlace para aquellos que quieran leer algunos poemas de Jorge L. Borges.
Dejo los comentarios cerrados en esta entrada porque es un aporte a esta página. Borges ha sido un referente para mí siempre. Iré publicando otros grandes autores a quienes admiro más adelante porque fueron parte de mi aprendizaje en el TALLER DE LITERATURA.
lunes, 19 de septiembre de 2016
Las mil batallas, Juana de Ibarbourou, Alejandro Storni, Alejandra Pizarnik, Mario Benedetti
JAZMÍN DE MEDIANOCHE Y MEDIODÍA
Amor que andas como un río vago,
azul de amor y de melancolía;
amor, mi amor, delgada flor del lago,
que dura un año, que agoniza un día
y vuelve a renacer en el halago
de un cielo, con su luna todavía.
Amor, mi amor saldado
y siempre impago,
jazmín de medianoche y mediodía.
Juana de Ibarbourou
POEMA XII
Por cada noche del martirio
baja el Ángel del Destierro
y besa los ojos
a las pequeñas muecas
de aquellos niños de Hiroshima
y pienso en otros
que pueden copiar sus rostros.
Pero es tarde ya
¡para expiar la culpa de la Historia!
Alejandro Storni
(hijo de Alfonsina Storni)
LA ÚLTIMA INOCENCIA
Partir
en cuerpo y alma
partir.
Partir
deshacerse de las miradas,
piedras opresoras
que duermen en la garganta.
He de partir
no más inercia bajo el sol,
no más sangre anonadada,
no más formar fila para morir.
He de partir.
Pero arremete...¡viajera!
Alejandra Pizarnik
FUEGO MUDO
A veces el silencio
convoca algarabías,
parodias del coraje,
espejismos de duende,
tangos a contrapelo,
desconsoladas rabias,
pregones de la muerte
sed y hambre de vos
pero otras veces es
solamente silencio,
soledad como un roble,
desierto sin oasis,
nave desarbolada,
tristeza que gotea
alrededor de los escombros.
Fuego mudo.
Mario Benedetti.
jueves, 18 de agosto de 2016
Ilusiones mágicas: el haiku
Prisma de sueños
pétalos en las alas
este milagro
Cantar de niño
jugar, reír, soñar
felicidad
Déjame ser
mi corazón te pide
sólo la paz
Pincel y magia
primavera feliz
ya falta poco
Ángeles y niños
perpetuando la vida
desde el amor
Brilla una estrella
en la cima del cielo
es mi mamá
Amor de un día
en su fugaz destello
alma vacía
Luján Fraix-2013
El haiku (poesía tradicional japonesa)
lo aprendí a escribir en el taller de Literatura,
de la mano de Mario Benedetti.
lunes, 16 de noviembre de 2015
Soy hija única
Algunas personas creen que el hijo único es un ser egoísta, caprichoso, egocéntrico..., que no sabe o no puede compartir...
De niña, fui caprichosa y rebelde lo reconozco, me enfrentaba con mi madre y ambas dábamos batalla. Yo no la necesitaba, no quería que me acompañara al colegio, no aceptaba sus órdenes... No quería ser perfecta.
Los padres, a veces, depositan en ese hijo todos sus deseos, aquello que quisieron ser y no pudieron la necesidad de sentirse orgullosos.
Yo fui feliz de pequeña a pesar del vacío que me dejaba la soledad, cuando mis amigas desaparecían, de mi cuarto en el que me refugiaba para escribir, leer, e inventar historias para sentirme acompañada.
Ese mismo hueco, tan abismal como luminoso, me fue llenando de amor por los demás, por los animales. Me convertí en alguien extremadamente sentimental, llorona y bohemia. Muy perfeccionista. Le di, inconscientemente, el gusto a mi madre...
La soledad de adentro, que pocos conocen, me llevó a ser lo que soy: un ser que no reclama nada de nadie, que todo lo hace sola, que parece omnipotente... Sin embargo...
Soy sólo una mujer que espera...
Luján Fraix-2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
















