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domingo, 4 de diciembre de 2016

Poema 10, de Pablo Neruda







Hemos perdido aun este crepúsculo. 
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas 
mientras la noche azul caía sobre el mundo. 

He visto desde mi ventana 
la fiesta del poniente en los cerros lejanos. 

A veces como una moneda 
se encendía un pedazo de sol entre mis manos. 

Yo te recordaba con el alma apretada 
de esa tristeza que tú me conoces. 

Entonces, dónde estabas? 
Entre qué gentes? 
Diciendo qué palabras? 
Por qué se me vendrá todo el amor de golpe 
cuando me siento triste, y te siento lejana? 

Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo, 
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa. 

Siempre, siempre te alejas en las tardes 
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.


Pablo Neruda


viernes, 2 de diciembre de 2016

Restos de alegría




Hoy me siento herida por una daga invisible,
la vida desde un lugar,
haciendo equilibrio con las palabras,
me dejó sola.
Como un autor que escribe la letra
para algún actor improvisado,
manejó los hilos
de la esperanza
que se desvaneció
dejando un vacío pintado al óleo:
perfecto.
Mi semblante se desdibujó en un momento
guardando la valentía para defender
mi derecho a ser feliz,
mis buenos y sanos sentimientos.

Al rato,
el grito de la luz arrojó las cenizas impensadas,
los principios equivocados,
el espejo de la dicha
que se esfumó por los recodos
incapaz de glorificar
restos de alegría.

Luján Fraix-2012


La función del arte, de Eduardo Galeano





Diego no conocía la mar. El padre Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla. Viajaron al sur. Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.

Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de caminar mucho, la mar estalló frente a sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de su hermosura y cuando por fin consiguió hablar, temblando, pidió a su padre:

-¡Ayúdame a mirar!

Cuento de "El libro de los abrazos" de Eduardo Galeano ( Montevideo, Uruguay, 1940)

domingo, 27 de noviembre de 2016

La luna, de Jorge L. Borges






A María Kodama

Hay tanta soledad en ese oro.
La luna de las noches no es la luna 
que vio el primer Adán. Los largos siglos
de la vigilia humana la han colmado
de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo.


Jorge L. Borges

viernes, 25 de noviembre de 2016

Solitarios claroscuros



Obras de Joanna Sierko


UN INSTANTE...



Tu voz
es  caricia,
beso.
Asoma entre los recuerdos
la mirada
de la emoción,
la bruma
de un trueno,
el lenguaje del amor
que ve
una lágrima
en el fondo 
de mi verso.


TODAVÍA...



El corazón
necesita memoria
para atesorar olvidos.
No existe el vacío
cuando hay
demasiado amor
dormido.


PREGUNTAS...



Interrogué 
a las sombras
esperando...
prodigios de palabras.
Renuncio al mutismo de lo eterno,
a la traición del tiempo,
a ver mis ojos
como fantasmas
en el cristal roto
de mi ventana.

Siempre llego tarde...
No hay sabiduría
en las respuestas.

Luján Fraix



Sensación, de Arthur Rimbaud





Iré herido por el trigo al pisar el campo
cuando la tarde azul cante en verano.
Soñador, sentiré su frescura en mis pies
y dejaré que el viento me bañe la cabeza.

Sin pensar, sin hablar, iré por los senderos;
pero el amor sin límites me crecerá en el alma.
Me iré lejos, feliz, como con una mujer
por los campos, tan lejos como va un gitano.

..............................

¡Lo encontramos otra vez!
¿A quién?. ¡Al infinito!
Es el mar mezclado
con el sol.

Arthur Rimbaud

lunes, 21 de noviembre de 2016

¿Deseas que te amen?, de Edgar A. Poe



Hsiao Ron Cheng



¿Deseas que te amen? No pierdas, pues,
el rumbo de tu corazón.
Sólo aquello que eres has de ser
y aquello que no eres, no.

Así en el mundo, tu modo sutil,
tu gracia, tu bellísimo ser,
serán objeto de elogio sin fin
y el amor... un sencillo deber.

Edgar A. Poe




lunes, 7 de noviembre de 2016

Luz Cultural magazine de España




Gracias a la revista Luz Cultural de España por publicar mi perfil y mis poemas en su página a la que considero de mucho nivel, de excelencia.

Los invito a visitarla:

http://www.luzcultural.com/?p=4709#comment-7559




LA RENUNCIA
Estás en mí
como lluvia en mis ojos.
Pero…
vacío de versos
te escapas
dejando palabras deshojadas.
Intento sostenerme
con tu silencio.
Ya no soy la misma,
mi corazón
late con tu mirada
que nubla
la indescifrable huella
de tu paso,
pero estás quieto.
Al borde del abismo
dos palomas te sostienen
de la mano.

Gracias nuevamente a su administrador Paco Vélez y a mi amiga Verónica Calvo.





Ya responderé a todos los comentarios. Estoy un poco retrasada. Mil disculpas.


viernes, 4 de noviembre de 2016

Juicio a la razón





Se despertó la vida en el espejo
al descubrir su luz en el plateado,
quiso ella ser la voz de mi legado
mostrando su caricia en el reflejo.

Pude ver en la sombra el infinito
de ése, su austero mundo de cristal,
palpitando un silencio visceral
dejé escapar el alma donde habito.

Me quedé entre los años retratada
para ver el andar de la razón
entre su retina gris, abrigada.

Mi rostro tiene el tiempo de su historia,
el inmaterial sueño de que nada
puede ser tan ajeno al corazón.

Luján Fraix-2014


Epitafio, de Juan Gelman




EPITAFIO

Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.

Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.

¡Digo que el hombre debe serlo!

Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín.

Juan Gelman


domingo, 30 de octubre de 2016

Silencio



En este letargo invernal
te busco
como la fría languidez de la tarde.
Te necesito...
contigo me siento acompañada,
encuentro mensajes
y el sosiego
trae pausas de llovizna
cuando las horas no me dicen nada.

Guarda mi secreto
en tu mitad entera
porque eres el cielo que busco...
la respuesta.

Luján Fraix-2013

Yo, de Federico García Lorca





Se ha llenado de luces
mi corazón de seda,
de campanas perdidas,
de lirios y de abejas,
y yo me iré muy lejos
más allá de las sierras,
más allá de los mares,
cerca de las estrellas,
para pedirle a Cristo
Señor que me devuelva
mi alma antigua de niño,
madura de leyendas,
con gorro de plumas
y el sable de madera.

Federico García Lorca
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