domingo, 30 de abril de 2017

Vaguedades, de Rosalía del Castro



Carl Vilhelm Holsoe




Cuando era tiempo de invierno,
pensaba en dónde estarías;
cuando era tiempo de sol,
pensaba en dónde andarías.
¡Ahora... tan sólo pienso,
mi bien, si me olvidarías!

Mas ve que es mi corazón
una rosa de cien hojas
y en cada hoja una pena
que vive apegada en otra.

Quitas una, quitas dos:
penas me quedan de sobra:
hoy diez, mañana cuarenta,
deshoja que te deshoja...

¡El corazón me arrancas
si las arrancas todas!.

Rosalía del Castro



viernes, 28 de abril de 2017

Volverán las oscuras golondrinas..., de Gustavo A. Bécquer



Chateau de Fleurs



Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...,
¡ésas... no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias escalar,
y otra vez a la tarde aun más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡ésas... no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como ye te he querido...; desengáñate.
¡así... no te querrán!

Gustavo A. Bécquer

miércoles, 26 de abril de 2017

La inocencia



Audrey Kawasaki


Las sombras
traen vestigios de almas
que buscan su mensaje:
es el tiempo
que llega en un caballo blanco
para desbaratar
engaños y misterios,
es la noche
que se vuelve día
con la inocencia.


Luján Fraix-2014


domingo, 23 de abril de 2017

La casa de las palabras, de Eduardo Galeano



pixiv.net



















A la casa de las palabras, soñó Elena, acudían los poetas.
Las palabras, guardadas en viejos frascos de cristal
inspiraban a los poetas y se les ofrecían,
locas de ganas de ser elegidas...
Ellas rogaban a los poetas que las miraran,
que las olieran, que las tocaran, que las lamieran...
Los poetas abrían los frascos,
probaban palabras con el dedo,
entonces se relamían o fruncían la nariz.
Los poetas andaban en busca de palabras que no conocían,
buscaban palabras que conocían y habían perdido...
En la casa de las palabras había una mesa de colores:
en grandes fuentes se ofrecían los colores,
y cada poeta se servía del color que le hacía falta:
amarillo limón o amarillo sol,
azul de mar o de humo,
rojo lacre, rojo sangre, rojo vino...

De "El libro de los abrazos"
de Eduardo Galeano.

.............

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viernes, 21 de abril de 2017

Voy a dormir, de Alfonsina Storni



Alex Dzigurski.




Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas: bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...

Alfonsina Storni


Así se despidió de la vida en la noche del 24 de octubre de 1938, Alfonsina Storni, antes de abordar su último viaje al mar...


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jueves, 20 de abril de 2017

Mi esencia... tu espejo




Charles White




He dejado para mañana los sueños inconclusos
para dar vueltas
en la seducción de ese gris-oro
que envuelve cual manto las esferas de los días.

¿Algún viejo amor?

No sé...
Los sentimientos aparecen como efímeras sonrisas
que se borran tras el arte
de saber que somos esencia, alma, corazón guardado que reposa...

No importa si es otoño o primavera,
somos todo eso y más:
las ciudades que hemos visto,
las lágrimas que hemos derramado...
todos los puertos,
nuestros antepasados.

Luján Fraix-2017



domingo, 16 de abril de 2017

No es verdad, de Gerardo Molina



Thérèse Coustry


El pozo, la casona
y una maltrecha higuera,
paraísos abuelos,
es todo lo que queda.
¿Es todo?
No es verdad,
cien fantasmas azules
mi morada rodean
y saltan a mi frente
y estallan en mis venas
que se agitan y cantan
con una sangre nueva.
Las lluvias del olvido,
no apagan las estrellas.

Gerardo Molina

El vuelo, de María Torti





Un hombre se elevó de repente. Desesperado se tomó de un tronco y el tronco voló. En el aire se prendió del ala de una garza que atravesó una nube llena de agua. El hombre navegó en su madero, con el ave como timonel. Entonces un trueno rasgó el vientre de una nube y él empezó a descender en los flecos de la lluvia. 

El viento escupió un ciclón, que con fuerza enterró al hombre en el suelo lodoso. Cuando quiso salir no pudo. Sus piernas eran el mismo tronco, su cabeza estaba llena de hojas, sus brazos eran ramales donde el ave oteaba el horizonte y sus pies se alargaban en raíces. Pero él estaba contento de ser árbol y no de ser hombre.

Si era hombre tendría, tal vez, que volver a volar tecnificado, como una máquina, en un mundo de máquinas y de motores. Mas él no era una máquina y en vez de motores prefería un corazón... aunque fuera un corazón de árbol.

María Torti


jueves, 13 de abril de 2017

Frente a los santos óleos



Evelyn de Morgan




   He hollado con mis pies estos caminos
entre la castidad de los pastores
y la fronda sedienta de los trinos.
Empino el cáliz libre de temblores,
escucho aquellos trenos campesinos;
es el calvario, cruz de mis dolores.
El misal con el luto recamado
mutila con sus gritos el pecado.


   Me vi a mí misma, ïnsignificante,
con el sudario en mi figura argiva,
sobre el curul en un glorificante
asilo de tapetes y de ojiva.
Tenía la tersura de un infante,
la encumbrada naveta primitiva.
El garbo sustentaba aquella manta
con misticismo de devota santa.


   Procuré transcribir con estas manos
el rumbo de su verbo en espirales,
ritual de los mutismos puritanos,
sopor de mis candelas virginales…
¡Oh miasma con ropones inhumanos,
nacido de impurezas germinales,
aparta ya tus pócimas umbrías
del fangal espinoso de mis días.!



  Luján Fraix.-2009

Este poema forma parte de una clase especial que tuve que dar cuando estudiaba de Preceptor Literario, por eso puede resultar algo diferente a lo que suelo publicar.


Poema en octavas reales: 8 versos endecasílabos (11), rima consonante.

"La felicito por la riqueza del vocabulario y por el lirismo subjetivo que contiene todo el poema".

Prof. Raúl Rossi

Conservatorio Literario de Rosario-"Fieles custodios del idioma".
Rosario-Santa Fe-Argentina.


miércoles, 12 de abril de 2017

Memoria del espejo, de Frede Peralta


John Waterhouse



Se despertó la luna en el espejo
al desnudar su tiempo en el plateado;
quiso ser el lenguaje de un legado
y mostró a mis carencias su reflejo.

Pude verme con formas de infinito
en el severo mundo del cristal,
y a orillas de un silencio visceral,
entregué la figura donde habito.

Me quedé en las tinieblas retratada
para asistir mi paso de memoria
en su quieta retina, acorralada.

Mi rostro tiene el tiempo de una historia
y en el glacial abismo de la nada,
puede ser geografía y trayectoria...

Frede Peralta

Poesía china antigua




EN EL RÍO CHU


Rápido por el río mi barco se desliza.
Yo me miro en el agua movediza.
Corriendo van las nubes arriba por el cielo.
Y el cielo está también dentro del río.
Si una nube a la lluvia le pone un blanco velo,
yo la veo en el agua, y es cual si el barco mío
se fuese deslizando por el cielo.

Fu Tu


PLENILUNIO EN EL MAR


La luna llena surgió de las aguas.
El mar es como bandeja de plata.
Lentos apuran algunos amigos,
en una barca, las tazas de vino.
Fijos los ojos en las nubecillas,
que, sobre el monte, la luna ilumina.
Son las mujeres del rey-alguien dice-
van de paseo, de blanco se visten.
Otros las toman por vuelos de cisnes.



Li-O-Hey


lunes, 10 de abril de 2017

Instantes



Gleb Goloubetski



















La tarde asoma
su acostumbrado sopor de mediodía.
El tiempo
tiene su patio de sombras
en la ancianidad de los muros.
Hay vuelos
en el viento campesino
y cenizas debajo de la higuera.

¿Cuánto dura el amor?

La eternidad.


Luján Fraix-2012




jueves, 6 de abril de 2017

La florista, de Rafael A. Arrieta



Luca-S



En el café lloraban los violines
entre un cascabeleo de cristales.
-¿Flores señor? Hay rosas y jazmines...
musitaron dos labios musicales.

Hubo en la voz tan tímida dulzura
suavisadora del ofrecimiento,
que alcé la vista hacia la criatura
desde la ausencia de mi pensamiento.

Era una niña blanca, bella y fina
y anémica como una colombina
de labios rojos y óvalo amarillo,

y al ofrecerme el precio de su cena,
se fugaron las rosas del cestillo
hacia sus dos mejillas de azucenas.

Rafael A. Arrieta 
(Argentino-1899)


Mariposa negra, de Leopoldo Lugones






Como visión de trágico delirio,
la mano negra de la mala suerte
estampa al muro; y en su marcha inerte,
se delinea el tenebroso lirio
del amor, más profundo que la muerte.

Leopoldo Lugones


martes, 4 de abril de 2017

Azul de poeta



Olga Della-Vos-Kardorskaya



Un azul 
de lluvia,
en diálogo virginal
con el alba,
despertó mi corazón 
a lo desconocido.
Evocó un fantasma,
el tuyo,
aceptó el dolor
en la muerte
de tu amor.



Su parpadeo me alejó...
de su perfecto latir
y ahora,
con obstinada
desazón,
extiendo mis brazos
y vuelo despojada
hacia el misterio.


Luján Fraix-2013

domingo, 2 de abril de 2017

He de partir, de Mariel Scisciani




Los pájaros dibujan en mis ojos
pequeñas jaulas... sin salidas.
He de partir envuelta en mi pesares.
He de partir... con el rostro enmudecido
de miradas y de gestos.
Tal vez haya alguien que aún ilumine
su imagen con rocío de lágrimas...
pero igual he de partir.
La impaciente noche me aturde de silencio
y de estrellas que no veo;
y en el umbral de mi mirada
dejo mi última inocencia,
dejo a la pequeña niña, mis desvelos y mis sombras,
dejo las grietas de mi herida;
dejo todo, hasta mis palabras... en el umbral de mi mirada.
Ya es tiempo...
                        He de partir.


Mariel Scisciani

Eje motivador: Alejandra Pizarnik
Del libro: "Re-visiones 92-93"


El mundo, de Eduardo Galeano



Marcel Caram



Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso-reveló-Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno que ni se entera del viento y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.



Eduardo Galeano
De "El libro de los abrazos"


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