viernes, 31 de marzo de 2017

Ser



Miho Hirano



No hay hielo que no se derrita ante el calor de las palabras que brotan del corazón... ni ante el misterio de lo infinito, ni ante el reguero de luz que surge de los sonidos musicales de nuestra voz...

Nos da miedo el mito de la sombra que se esconde tras los pensamientos y es entonces que nos sorprende esa sensación de sosiego que hay en la profundidad de unos ojos que nos miran... descubrimos que el mundo es mágico y que la maravilla de SER destruye la pesada carga de no querer ver cuál es la meta final.

Luján Fraix-1993

Del libro "Re-visiones 92-93"
de Susana Cauzillo-profesora, coordinadora del Taller "Encuentros"-Rosario, Santa Fe, Argentina.


jueves, 23 de marzo de 2017

El canto, de Francisco L. Bernárdez




Max Nonnenbruch




Este río de amor que duele tanto
y que tanto consuelo proporciona
brota de un manantial secreto y santo
y recorre en silencio la persona.

Su corriente que alegra y emociona
va por zonas de júbilo y de llanto
hasta llegar a la secreta zona
donde se vuelve océano de canto.

En este inmenso mar siempre desierto,
donde es inútil esperar más puerto 
que el de un olvido cada vez mayor

todo el hombre palpita y se resume
como toda tierra en el perfume
y en la forma callada de la flor.

Francisco. L Bernárdez (Argentina)
de Poemas elementales.








Tú me quieres blanca, de Alfonsina Storni




Charles Sims


Tú me quieres blanca,
me quieres de espuma,
me quieres de nácar,
que sea azucena,
sobre todas, casta,
de perfume tenue
corola cerrada.

Ni un rayo de luna
filtrado me haya
ni una margarita
se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
tú me quieres pura,
tú me quieres alba.

Tu que hubiste todas
las copas a mano,
de frutos y mieles
los labios morados.
Tú que en el banquete
cubierto de pámpanos
dejaste las carnes
festejando a Baco.
Tú que en los jardines
negros del engaño
vestido de rojo
corriste al estrago.
Tú que el esqueleto
conservas intacto,
no sé todavía
por cuales milagros,
me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
me pretendes casta,
(Dios te lo perdone)
¡Me pretendes alba!.

Huye hacia los bosques,
vete a la montaña,
límpiate la boca
y vive en las cabañas,
toca con las manos
la tierra mojada,
alimenta el cuerpo
con raíz amarga;
bebe de las rocas,
duerme sobre escarcha.
renueva tejidos
con salitre y agua;
habla con los pájaros
y llévate el alba.

Y cuando las carnes
te sean tornadas,
y cuando hayas puesto
en ellas el alma
que por las alcobas
se quedó enredada.
entonces, buen hombre,
preténdeme blanca,
preténdeme nívea,
preténdeme casta.

Alfonsina Storni
de "Los fuertes motivos"
Argentina (1892-1938)


sábado, 18 de marzo de 2017

Nuestro secreto






Aquel día, 
aquel día poseído de tristezas, de murmullos y de aromas,
aquel día
bajo ese cielo claro sin limosnas ni pecados,
a mi lado
una ilusión diferente, cincelada y blanca
llena de secretos y distancias;
tan profunda como el fondo del océano,
tan lejana como el origen de la vida...
caminaba;
y la luna entera
cual sílfide aquietaba su arrullo almibarado en el vértice del llanto;
y tu mirada
quieta, remota,
y mi figura
entre el olvido y el recuerdo,
sobre la grada de ese tiempo cruel
agigantada por tus pasos,
era una sombra imperturbable;
adagio mudo que dibujaba esquelas
pobladas de palabras limpias y bellas.
Tu mirada ideal,
tu mirada sola y perfecta.

Aquel día,
posesiva, mi alma
observaba la ausencia desdoblada por los ensueños de las voces,
separada de mí misma por una cadena absurda de desvelos,
por el infinito sortilegio
de alguna sonriente ironía,
ciega, sola,
por el camino andaba...
Y se oía un estrepitoso sonido de palabras,
en el gris oro del otoño
y en el frívolo tintineo de los diálogos.
Sentí alegría. Era la alegría de una dicha pequeña
borrada, de repente, con el parpadeo fugaz
como arrastrados segundos
por las arenas del desierto;
era la alegría sufrida, era la dicha castigada,
era la alegría que rogaba.
Y tus ojos
adivinando los anhelos más deseados
me miraban
por los rincones yertos de los sabios pensamientos;
y mi alma con tu alma
dibujaban sutiles arabescos
en la noche que asomaba sus pícaros motivos
esa noche llena de murmullos, de miedos y de lágrimas...

Tu mirada se marchó,
tu mirada se esfumó en el oleaje excitado,
y dejó sus ojos en el vuelo de mi eterna soledad;
¡Oh las palabras que en el infinito azul se abrazan a los sueños!,
¡Oh las palabras que quizá nunca se llegarán a pronunciar!.

Luján Fraix-1994


jueves, 16 de marzo de 2017

Poema 15, de Julia Prilutzky Farny


Éduard Gordeev


Gris y más gris. No estás y yo estoy triste
de una tristeza apenas explicable
con palabras, y de una imperturbable
soledad, que por ti nace y existe.

Siempre de gris, mi corazón se viste:
polvo y humo, ceniza abominable
y la envolvente bruma irrenunciable
que estaba ayer. Y hoy y que persiste.

Gris a mi alrededor. Contra mi mano
la nube espesa que va abriendo en vano
porque el fuego que soy no está encendido
y hay niebla en lo que miro y en lo que toco.

Ah, ya no sé... tal vez te odio un poco
porque está gris y llueve y no has venido.

Julia Prilutzky Farny


La llama, de Beatriz Vallejos



Héctor O. Huertas Sebelevsky





De hilar azules intensa
está la llama. Y crea de su azul
el duermevela. Envés de trama,
ser velo del silencio. Lo devana.

Beatriz Vallejos


lunes, 13 de marzo de 2017

Equilibrio



Dante G. Rossetti




No lo conozco.
Me entristece su hueco,
su dormido misterio,
el culto a la ceniza
cuando se degrada...
No necesito
tener contacto
             con su estático mundo.
Si de algo he sufrido
es de distancias.
No quiero ser otra
que reposa
              en la inercia.
Todavía me intriga la gracia, el asombro...
No estoy viva
para descansar
               en el inhabitado
                     mundo de las sombras.

Cuando venga a buscarme
díganle: "ha madurado".

Luján Fraix-2017


viernes, 10 de marzo de 2017

Silencio, de Francisco L. Bernárdez


Duy Huynh



No digas nada, no preguntes nada.
Cuando quieras hablar, quédate mudo:
que un silencio sin fin sea tu escudo
y al mismo tiempo tu perfecta espada.
No llames si la puerta está cerrada,
no llores si el dolor es más agudo,
no cantes si el camino es menos rudo,
no interrogues sino con la mirada.

Francisco L. Bernárdez


jueves, 9 de marzo de 2017

La ídola, de Eduardo Galeano





Cuando se retiró del cine, el mundo entero quedó viudo de ella.
Había nacido con otro nombre, y por su helada belleza había merecido llamarse la Divina, la Esfinge Sueca, la Venus Vikinga...

Medio siglo después del adiós, Justo Jorge Pradón, poeta español que hablaba sueco con acento canario, estaba mirando la vidriera de una tienda de discos, en Estocolmo, cuando en el cristal descubrió el reflejo de una mujer alta y altiva, envuelta en pieles blancas, parada a sus espaldas.

Él se dio vuelta y la vio, mentón alzado, grandes lentes oscuros y dijo que sí, dijo que no, que era, que no era, que podría ser, y de puro curioso le preguntó:

-Disculpe, señora, pero... ¿usted no es Greta Garbo?.
-Fui-dijo ella.
Y con lentos pasos de reina se alejó.

E. Galeano


domingo, 5 de marzo de 2017

Dueñas



Daniel Gerhartz


Mujeres como dueñas
de la luz,
se duermen tras los años,
en un pacto de amor
y de verdad.
Imaginan tiempos de rosas,
de manos entrelazadas
buscando lunas
en cielos grises,
sabiendo que la vida
                  se transforma
a cada instante
para dejarnos su mensaje.

Luján Fraix-2013


sábado, 4 de marzo de 2017

Sensación, de Arthur Rimbaud



Abraham Solomon




Iré herido por el trigo al pisar el campo
cuando la tarde azul cante en verano.
Soñador, sentiré su frescura en mis pies
y dejaré que el viento me bañe la cabeza.

Sin pensar, sin hablar, iré por los senderos;
pero el amor sin límites me crecerá en el alma.
Me iré lejos, feliz, como con una mujer
por los campos, tan lejos como va un gitano.

..............................

¡Lo encontramos otra vez!
¿A quién?. ¡Al infinito!
Es el mar mezclado
con el sol.


Arthur Rimbaud


La mirada oblicua, de Berna Wang




Zhao Kailin



Te reconoceré cuando llegues.
Sólo alguien con las heridas cerradas,
sólo alguien
que ha aullado de dolor mientras las curaba
podrá mirar sin miedo
mis cicatrices
y caminar conmigo en paz.

Berna Wang


jueves, 2 de marzo de 2017

Estampas



Evelyn de Morgan
Figura de viento
                    que llevas estelas,
                    déjame la lumbre para ver
    como deshoja el otoño
    mi último llanto.
No tritures mis ganas
                    de querer ser una más.
    Guarda ese nombre
    en el claustro sagrado
    y vuélcalo en el cáliz
                                   de la melancolía.
No cambies mis horas
                    entre pájaros y rejas
                    porque puedo morir sin decir:
    que la magia
                    te trajo detrás del crepúsculo
                     para quedarte dormido en mi sueño.


Luján Fraix-1995


Plenitud





Un lugar donde vivir,
bello refugio, paraíso...
Una escalera muda y sin retorno
y una voz que se escapa del silencio.

Espejismo desierto,
ecos de sílabas que dispersan su agonía...
Un lugar donde vivir,
de fuego, de risas,
de sueños que dibujan sus siluetas espigadas.

Pequeño edén, revelación que clama,
tallado en ese océano de islas celestiales.
Viento que hiere y resucita...

Y tu voz resuena, el mar se la lleva,
el alma brota de tus ojos sombríos
y me trae, cautiva,
a morir a esta soledad de cuentos
sin testigos ni puerto, vacía...

Un lugar donde vivir,
eclipse y espuma,
melodía de alas
y palmeras que musitan sus odas.
Allá en el horizonte imposible,
entre las caracolas y las gaviotas,
sin la prisión de tus palabras.

Luján Fraix-1997


*"Mención especial" concurso de poemas de Acebal.Bs. As.
*Publicado en "Imágenes y Poemas"
*Publicado en "Cuadernillo Poético" "Alas del Alma".
*Publicado en "Septiembre".



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