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domingo, 23 de abril de 2017

La casa de las palabras, de Eduardo Galeano



pixiv.net

A la casa de las palabras, soñó Elena, acudían los poetas.
Las palabras, guardadas en viejos frascos de cristal
inspiraban a los poetas y se les ofrecían,
locas de ganas de ser elegidas...
Ellas rogaban a los poetas que las miraran,
que las olieran, que las tocaran, que las lamieran...
Los poetas abrían los frascos,
probaban palabras con el dedo,
entonces se relamían o fruncían la nariz.
Los poetas andaban en busca de palabras que no conocían,
buscaban palabras que conocían y habían perdido...
En la casa de las palabras había una mesa de colores:
en grandes fuentes se ofrecían los colores,
y cada poeta se servía del color que le hacía falta:
amarillo limón o amarillo sol,
azul de mar o de humo,
rojo lacre, rojo sangre, rojo vino...

De "El libro de los abrazos"
de Eduardo Galeano.

.............

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viernes, 21 de abril de 2017

Voy a dormir, de Alfonsina Storni



Alex Dzigurski.




Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas: bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...

Alfonsina Storni


Así se despidió de la vida en la noche del 24 de octubre de 1938, Alfonsina Storni, antes de abordar su último viaje al mar...


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jueves, 20 de abril de 2017

Mi esencia... tu espejo




Charles White




He dejado para mañana los sueños inconclusos
para dar vueltas
en la seducción de ese gris-oro
que envuelve cual manto las esferas de los días.

¿Algún viejo amor?

No sé...
Los sentimientos aparecen como efímeras sonrisas
que se borran tras el arte
de saber que somos esencia, alma, corazón guardado que reposa...

No importa si es otoño o primavera,
somos todo eso y más:
las ciudades que hemos visto,
las lágrimas que hemos derramado...
todos los puertos,
nuestros antepasados.

Luján Fraix-2017



domingo, 16 de abril de 2017

No es verdad, de Gerardo Molina



Thérèse Coustry


El pozo, la casona
y una maltrecha higuera,
paraísos abuelos,
es todo lo que queda.
¿Es todo?
No es verdad,
cien fantasmas azules
mi morada rodean
y saltan a mi frente
y estallan en mis venas
que se agitan y cantan
con una sangre nueva.
Las lluvias del olvido,
no apagan las estrellas.

Gerardo Molina

El vuelo, de María Torti





Un hombre se elevó de repente. Desesperado se tomó de un tronco y el tronco voló. En el aire se prendió del ala de una garza que atravesó una nube llena de agua. El hombre navegó en su madero, con el ave como timonel. Entonces un trueno rasgó el vientre de una nube y él empezó a descender en los flecos de la lluvia. 

El viento escupió un ciclón, que con fuerza enterró al hombre en el suelo lodoso. Cuando quiso salir no pudo. Sus piernas eran el mismo tronco, su cabeza estaba llena de hojas, sus brazos eran ramales donde el ave oteaba el horizonte y sus pies se alargaban en raíces. Pero él estaba contento de ser árbol y no de ser hombre.

Si era hombre tendría, tal vez, que volver a volar tecnificado, como una máquina, en un mundo de máquinas y de motores. Mas él no era una máquina y en vez de motores prefería un corazón... aunque fuera un corazón de árbol.

María Torti


jueves, 13 de abril de 2017

Frente a los santos óleos



Evelyn de Morgan




   He hollado con mis pies estos caminos
entre la castidad de los pastores
y la fronda sedienta de los trinos.
Empino el cáliz libre de temblores,
escucho aquellos trenos campesinos;
es el calvario, cruz de mis dolores.
El misal con el luto recamado
mutila con sus gritos el pecado.


   Me vi a mí misma, ïnsignificante,
con el sudario en mi figura argiva,
sobre el curul en un glorificante
asilo de tapetes y de ojiva.
Tenía la tersura de un infante,
la encumbrada naveta primitiva.
El garbo sustentaba aquella manta
con misticismo de devota santa.


   Procuré transcribir con estas manos
el rumbo de su verbo en espirales,
ritual de los mutismos puritanos,
sopor de mis candelas virginales…
¡Oh miasma con ropones inhumanos,
nacido de impurezas germinales,
aparta ya tus pócimas umbrías
del fangal espinoso de mis días.!



  Luján Fraix.-2009

Este poema forma parte de una clase especial que tuve que dar cuando estudiaba de Preceptor Literario, por eso puede resultar algo diferente a lo que suelo publicar.


Poema en octavas reales: 8 versos endecasílabos (11), rima consonante.

"La felicito por la riqueza del vocabulario y por el lirismo subjetivo que contiene todo el poema".

Prof. Raúl Rossi

Conservatorio Literario de Rosario-"Fieles custodios del idioma".
Rosario-Santa Fe-Argentina.


miércoles, 12 de abril de 2017

Memoria del espejo, de Frede Peralta


John Waterhouse



Se despertó la luna en el espejo
al desnudar su tiempo en el plateado;
quiso ser el lenguaje de un legado
y mostró a mis carencias su reflejo.

Pude verme con formas de infinito
en el severo mundo del cristal,
y a orillas de un silencio visceral,
entregué la figura donde habito.

Me quedé en las tinieblas retratada
para asistir mi paso de memoria
en su quieta retina, acorralada.

Mi rostro tiene el tiempo de una historia
y en el glacial abismo de la nada,
puede ser geografía y trayectoria...

Frede Peralta

Poesía china antigua




EN EL RÍO CHU


Rápido por el río mi barco se desliza.
Yo me miro en el agua movediza.
Corriendo van las nubes arriba por el cielo.
Y el cielo está también dentro del río.
Si una nube a la lluvia le pone un blanco velo,
yo la veo en el agua, y es cual si el barco mío
se fuese deslizando por el cielo.

Fu Tu


PLENILUNIO EN EL MAR


La luna llena surgió de las aguas.
El mar es como bandeja de plata.
Lentos apuran algunos amigos,
en una barca, las tazas de vino.
Fijos los ojos en las nubecillas,
que, sobre el monte, la luna ilumina.
Son las mujeres del rey-alguien dice-
van de paseo, de blanco se visten.
Otros las toman por vuelos de cisnes.



Li-O-Hey


lunes, 10 de abril de 2017

Instantes



Gleb Goloubetski


La tarde asoma
su acostumbrado sopor de mediodía.
El tiempo
tiene su patio de sombras
en la ancianidad de los muros.
Hay vuelos
en el viento campesino
y cenizas debajo de la higuera.

¿Cuánto dura el amor?

La eternidad.


Luján Fraix-2012




jueves, 6 de abril de 2017

La florista, de Rafael A. Arrieta



Luca-S



En el café lloraban los violines
entre un cascabeleo de cristales.
-¿Flores señor? Hay rosas y jazmines...
musitaron dos labios musicales.

Hubo en la voz tan tímida dulzura
suavisadora del ofrecimiento,
que alcé la vista hacia la criatura
desde la ausencia de mi pensamiento.

Era una niña blanca, bella y fina
y anémica como una colombina
de labios rojos y óvalo amarillo,

y al ofrecerme el precio de su cena,
se fugaron las rosas del cestillo
hacia sus dos mejillas de azucenas.

Rafael A. Arrieta 
(Argentino-1899)


Mariposa negra, de Leopoldo Lugones






Como visión de trágico delirio,
la mano negra de la mala suerte
estampa al muro; y en su marcha inerte,
se delinea el tenebroso lirio
del amor, más profundo que la muerte.

Leopoldo Lugones


martes, 4 de abril de 2017

Azul de poeta



Olga Della-Vos-Kardorskaya



Un azul 
de lluvia,
en diálogo virginal
con el alba,
despertó mi corazón 
a lo desconocido.
Evocó un fantasma,
el tuyo,
aceptó el dolor
en la muerte
de tu amor.



Su parpadeo me alejó...
de su perfecto latir
y ahora,
con obstinada
desazón,
extiendo mis brazos
y vuelo despojada
hacia el misterio.


Luján Fraix-2013

domingo, 2 de abril de 2017

He de partir, de Mariel Scisciani




Los pájaros dibujan en mis ojos
pequeñas jaulas... sin salidas.
He de partir envuelta en mi pesares.
He de partir... con el rostro enmudecido
de miradas y de gestos.
Tal vez haya alguien que aún ilumine
su imagen con rocío de lágrimas...
pero igual he de partir.
La impaciente noche me aturde de silencio
y de estrellas que no veo;
y en el umbral de mi mirada
dejo mi última inocencia,
dejo a la pequeña niña, mis desvelos y mis sombras,
dejo las grietas de mi herida;
dejo todo, hasta mis palabras... en el umbral de mi mirada.
Ya es tiempo...
                        He de partir.


Mariel Scisciani

Eje motivador: Alejandra Pizarnik
Del libro: "Re-visiones 92-93"


El mundo, de Eduardo Galeano



Marcel Caram



Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso-reveló-Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno que ni se entera del viento y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.



Eduardo Galeano
De "El libro de los abrazos"


viernes, 31 de marzo de 2017

Ser



Miho Hirano



No hay hielo que no se derrita ante el calor de las palabras que brotan del corazón... ni ante el misterio de lo infinito, ni ante el reguero de luz que surge de los sonidos musicales de nuestra voz...

Nos da miedo el mito de la sombra que se esconde tras los pensamientos y es entonces que nos sorprende esa sensación de sosiego que hay en la profundidad de unos ojos que nos miran... descubrimos que el mundo es mágico y que la maravilla de SER destruye la pesada carga de no querer ver cuál es la meta final.

Luján Fraix-1993

Del libro "Re-visiones 92-93"
de Susana Cauzillo-profesora, coordinadora del Taller "Encuentros"-Rosario, Santa Fe, Argentina.


jueves, 23 de marzo de 2017

El canto, de Francisco L. Bernárdez




Max Nonnenbruch




Este río de amor que duele tanto
y que tanto consuelo proporciona
brota de un manantial secreto y santo
y recorre en silencio la persona.

Su corriente que alegra y emociona
va por zonas de júbilo y de llanto
hasta llegar a la secreta zona
donde se vuelve océano de canto.

En este inmenso mar siempre desierto,
donde es inútil esperar más puerto 
que el de un olvido cada vez mayor

todo el hombre palpita y se resume
como toda tierra en el perfume
y en la forma callada de la flor.

Francisco. L Bernárdez (Argentina)
de Poemas elementales.








Tú me quieres blanca, de Alfonsina Storni




Charles Sims


Tú me quieres blanca,
me quieres de espuma,
me quieres de nácar,
que sea azucena,
sobre todas, casta,
de perfume tenue
corola cerrada.

Ni un rayo de luna
filtrado me haya
ni una margarita
se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
tú me quieres pura,
tú me quieres alba.

Tu que hubiste todas
las copas a mano,
de frutos y mieles
los labios morados.
Tú que en el banquete
cubierto de pámpanos
dejaste las carnes
festejando a Baco.
Tú que en los jardines
negros del engaño
vestido de rojo
corriste al estrago.
Tú que el esqueleto
conservas intacto,
no sé todavía
por cuales milagros,
me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
me pretendes casta,
(Dios te lo perdone)
¡Me pretendes alba!.

Huye hacia los bosques,
vete a la montaña,
límpiate la boca
y vive en las cabañas,
toca con las manos
la tierra mojada,
alimenta el cuerpo
con raíz amarga;
bebe de las rocas,
duerme sobre escarcha.
renueva tejidos
con salitre y agua;
habla con los pájaros
y llévate el alba.

Y cuando las carnes
te sean tornadas,
y cuando hayas puesto
en ellas el alma
que por las alcobas
se quedó enredada.
entonces, buen hombre,
preténdeme blanca,
preténdeme nívea,
preténdeme casta.

Alfonsina Storni
de "Los fuertes motivos"
Argentina (1892-1938)


sábado, 18 de marzo de 2017

Nuestro secreto






Aquel día, 
aquel día poseído de tristezas, de murmullos y de aromas,
aquel día
bajo ese cielo claro sin limosnas ni pecados,
a mi lado
una ilusión diferente, cincelada y blanca
llena de secretos y distancias;
tan profunda como el fondo del océano,
tan lejana como el origen de la vida...
caminaba;
y la luna entera
cual sílfide aquietaba su arrullo almibarado en el vértice del llanto;
y tu mirada
quieta, remota,
y mi figura
entre el olvido y el recuerdo,
sobre la grada de ese tiempo cruel
agigantada por tus pasos,
era una sombra imperturbable;
adagio mudo que dibujaba esquelas
pobladas de palabras limpias y bellas.
Tu mirada ideal,
tu mirada sola y perfecta.

Aquel día,
posesiva, mi alma
observaba la ausencia desdoblada por los ensueños de las voces,
separada de mí misma por una cadena absurda de desvelos,
por el infinito sortilegio
de alguna sonriente ironía,
ciega, sola,
por el camino andaba...
Y se oía un estrepitoso sonido de palabras,
en el gris oro del otoño
y en el frívolo tintineo de los diálogos.
Sentí alegría. Era la alegría de una dicha pequeña
borrada, de repente, con el parpadeo fugaz
como arrastrados segundos
por las arenas del desierto;
era la alegría sufrida, era la dicha castigada,
era la alegría que rogaba.
Y tus ojos
adivinando los anhelos más deseados
me miraban
por los rincones yertos de los sabios pensamientos;
y mi alma con tu alma
dibujaban sutiles arabescos
en la noche que asomaba sus pícaros motivos
esa noche llena de murmullos, de miedos y de lágrimas...

Tu mirada se marchó,
tu mirada se esfumó en el oleaje excitado,
y dejó sus ojos en el vuelo de mi eterna soledad;
¡Oh las palabras que en el infinito azul se abrazan a los sueños!,
¡Oh las palabras que quizá nunca se llegarán a pronunciar!.

Luján Fraix-1994


jueves, 16 de marzo de 2017

Poema 15, de Julia Prilutzky Farny


Éduard Gordeev


Gris y más gris. No estás y yo estoy triste
de una tristeza apenas explicable
con palabras, y de una imperturbable
soledad, que por ti nace y existe.

Siempre de gris, mi corazón se viste:
polvo y humo, ceniza abominable
y la envolvente bruma irrenunciable
que estaba ayer. Y hoy y que persiste.

Gris a mi alrededor. Contra mi mano
la nube espesa que va abriendo en vano
porque el fuego que soy no está encendido
y hay niebla en lo que miro y en lo que toco.

Ah, ya no sé... tal vez te odio un poco
porque está gris y llueve y no has venido.

Julia Prilutzky Farny


La llama, de Beatriz Vallejos



Héctor O. Huertas Sebelevsky





De hilar azules intensa
está la llama. Y crea de su azul
el duermevela. Envés de trama,
ser velo del silencio. Lo devana.

Beatriz Vallejos


lunes, 13 de marzo de 2017

Equilibrio



Dante G. Rossetti




No lo conozco.
Me entristece su hueco,
su dormido misterio,
el culto a la ceniza
cuando se degrada...
No necesito
tener contacto
             con su estático mundo.
Si de algo he sufrido
es de distancias.
No quiero ser otra
que reposa
              en la inercia.
Todavía me intriga la gracia, el asombro...
No estoy viva
para descansar
               en el inhabitado
                     mundo de las sombras.

Cuando venga a buscarme
díganle: "ha madurado".

Luján Fraix-2017


viernes, 10 de marzo de 2017

Silencio, de Francisco L. Bernárdez


Duy Huynh



No digas nada, no preguntes nada.
Cuando quieras hablar, quédate mudo:
que un silencio sin fin sea tu escudo
y al mismo tiempo tu perfecta espada.
No llames si la puerta está cerrada,
no llores si el dolor es más agudo,
no cantes si el camino es menos rudo,
no interrogues sino con la mirada.

Francisco L. Bernárdez


jueves, 9 de marzo de 2017

La ídola, de Eduardo Galeano





Cuando se retiró del cine, el mundo entero quedó viudo de ella.
Había nacido con otro nombre, y por su helada belleza había merecido llamarse la Divina, la Esfinge Sueca, la Venus Vikinga...

Medio siglo después del adiós, Justo Jorge Pradón, poeta español que hablaba sueco con acento canario, estaba mirando la vidriera de una tienda de discos, en Estocolmo, cuando en el cristal descubrió el reflejo de una mujer alta y altiva, envuelta en pieles blancas, parada a sus espaldas.

Él se dio vuelta y la vio, mentón alzado, grandes lentes oscuros y dijo que sí, dijo que no, que era, que no era, que podría ser, y de puro curioso le preguntó:

-Disculpe, señora, pero... ¿usted no es Greta Garbo?.
-Fui-dijo ella.
Y con lentos pasos de reina se alejó.

E. Galeano


domingo, 5 de marzo de 2017

Dueñas



Daniel Gerhartz


Mujeres como dueñas
de la luz,
se duermen tras los años,
en un pacto de amor
y de verdad.
Imaginan tiempos de rosas,
de manos entrelazadas
buscando lunas
en cielos grises,
sabiendo que la vida
                  se transforma
a cada instante
para dejarnos su mensaje.

Luján Fraix-2013


sábado, 4 de marzo de 2017

Sensación, de Arthur Rimbaud



Abraham Solomon




Iré herido por el trigo al pisar el campo
cuando la tarde azul cante en verano.
Soñador, sentiré su frescura en mis pies
y dejaré que el viento me bañe la cabeza.

Sin pensar, sin hablar, iré por los senderos;
pero el amor sin límites me crecerá en el alma.
Me iré lejos, feliz, como con una mujer
por los campos, tan lejos como va un gitano.

..............................

¡Lo encontramos otra vez!
¿A quién?. ¡Al infinito!
Es el mar mezclado
con el sol.


Arthur Rimbaud


La mirada oblicua, de Berna Wang




Zhao Kailin



Te reconoceré cuando llegues.
Sólo alguien con las heridas cerradas,
sólo alguien
que ha aullado de dolor mientras las curaba
podrá mirar sin miedo
mis cicatrices
y caminar conmigo en paz.

Berna Wang


jueves, 2 de marzo de 2017

Estampas



Evelyn de Morgan
Figura de viento
                    que llevas estelas,
                    déjame la lumbre para ver
    como deshoja el otoño
    mi último llanto.
No tritures mis ganas
                    de querer ser una más.
    Guarda ese nombre
    en el claustro sagrado
    y vuélcalo en el cáliz
                                   de la melancolía.
No cambies mis horas
                    entre pájaros y rejas
                    porque puedo morir sin decir:
    que la magia
                    te trajo detrás del crepúsculo
                     para quedarte dormido en mi sueño.


Luján Fraix-1995


Plenitud





Un lugar donde vivir,
bello refugio, paraíso...
Una escalera muda y sin retorno
y una voz que se escapa del silencio.

Espejismo desierto,
ecos de sílabas que dispersan su agonía...
Un lugar donde vivir,
de fuego, de risas,
de sueños que dibujan sus siluetas espigadas.

Pequeño edén, revelación que clama,
tallado en ese océano de islas celestiales.
Viento que hiere y resucita...

Y tu voz resuena, el mar se la lleva,
el alma brota de tus ojos sombríos
y me trae, cautiva,
a morir a esta soledad de cuentos
sin testigos ni puerto, vacía...

Un lugar donde vivir,
eclipse y espuma,
melodía de alas
y palmeras que musitan sus odas.
Allá en el horizonte imposible,
entre las caracolas y las gaviotas,
sin la prisión de tus palabras.

Luján Fraix-1997


*"Mención especial" concurso de poemas de Acebal.Bs. As.
*Publicado en "Imágenes y Poemas"
*Publicado en "Cuadernillo Poético" "Alas del Alma".
*Publicado en "Septiembre".



viernes, 17 de febrero de 2017

La llave, de Gabriel Keilis





Dormido cerré la puerta.
Al despertar quise abrirla,
pero recordé que había olvidado la llave
en el sueño.

Gabriel Keilis

Historias de Cronopios y de Famas, de Julio Cortázar




Ahora pasa que las tortugas
son grandes
admiradoras de la velocidad,
como es natural.
Las esperanzas lo saben,
y no se preocupan.
Las famas lo saben,
y se burlan.
Los cronopios lo saben,
y cada vez que encuentran una tortuga,
sacan la caja
de tizas de colores,
y sobre la redonda pizarra
de la tortuga
dibujan una golondrina.

De "Historias de Cronopios y de Famas"

Julio Cortázar


sábado, 11 de febrero de 2017

Orfandad





Te esperaba como cada noche a las estrellas,
escribiendo poemas grises. 
Cuando el vacío se volvía eco atronador...
miraba el camino secreto de tu última huella,
la reja que hablaba su dialecto
de reloj acompasado
y yo allí, esperando...
en aquel patio antiguo
donde las flores desde sus lagrimales desiertos
sonreían a la vida.

Era la tarde que se hermanaba
y consumía las horas sin piedad,
con indiferencia,
para caer luego...

en algún invierno destronado de matices
proyectando formas difusas,
en la voz de cada viento,
reclamando madurez en aquellos ojos fijos
que en la lejanía naufragaban
en la orfandad de su llanto.

Luján Fraix-2014


miércoles, 8 de febrero de 2017

Jazmín de medianoche y mediodía, de Juana de Ibarbourou




Amor que andas como un río vago,
azul de amor y de melancolía,
amor, mi amor, delgada flor del lago

que dura un año, que agoniza un día
y vuelve a renacer en el halago
de un cielo, con su luna todavía.

Amor, mi amor saldado
y siempre impago
jazmín de medianoche y mediodía.

Juana de Ibarbourou



La noche, de Eduardo Galeano







“… De los cuerpos, que yacían juntos, se desprendían vapores y fulgores jamás vistos,
y era tanta su hermosura que se morían de vergüenza los soles y los dioses.”
EG








La noche


I
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya;
pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
II
Arránqueme, señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desdúdeme.
III
Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.
IV
Me desprendo del abrazo, salgo a la calle.
En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna.
La luna tiene dos noches de edad.
Yo, una.


Eduardo Galeano

jueves, 2 de febrero de 2017

Fue ayer




Fue ayer. Entonces...
cuando no importaban las horas que se iban
como fantasmas dibujados en el vuelo de los pájaros.
Y no importaba tampoco ser alma fugitiva,
edificar sueños que se borraban con el primer llanto,
sonetos de amor en el tiempo que giraba.
Nada importaba entonces por aquellos años.


Las calles consumían distintas voces
en la indefinida espera de palabras
y el alma, dueña de mis ojos, buscaba
donde el miedo dejaba espacio a la alegría
hasta descender a lo más hondo del olvido.
La soledad era un refugio de palomas
en un blanco lugar adolescente
que observaba las distantes huellas de mis pasos.
Por entre la luz íntima y total de las estrellas,
que trazaban sus siluetas,
el abrazo invisible de un "te quiero" imaginado.


Después vinieron otros tiempos. Los mensajes de las horas despiadadas
transformaron aquel abrigo en hielo de montaña,
todo lo soñado fue polvo entre la niebla.
El corazón fue rompiéndose a pedazos: en la mirada de un cariño
desierto de verdad, en la palabra no pronunciada,
en el adiós que sepultaba la fuerza de vivir...
Los años pasaron.


Ahora busco el amor de fantasía. Soy el tiempo fatigado
que se entrega a antiguas confesiones,
que camina sin credos por todas las soledades.
Ya no dejo huellas ni sitios para las nostalgias,
ya sin alas en mi cuerpo; con todas las lágrimas.
Me quiebro. Vuelvo
por un extraño cielo de aves azules,
veo morir el día a orillas del mar. Y mis ojos
buscan el eterno regreso de una mirada
que dejó su secreto demorado.


Ya sin voz. Apenas una llama que se extingue
arrojo las cenizas del amor
que desaparecen en el confín
abrazadas a los recuerdos.

Luján Fraix-2000


Poema publicado en mi antología
"Amor Verdadero" (2000)


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