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viernes, 26 de junio de 2015

"Amor Verdadero"




"Amor Verdadero"
es el primer libro que publiqué
en el año 2000;
ediciones Raíz Alternativa ( Buenos Aires).
Es una antología de poemas
que lleva en su portada un dibujo
de Leonado da Vinci
reverso del óleo
"Retrato de Dama"


Esta es mi foto de contratapa.


Algunos de sus poemas

NOCTURNO

El cielo a oscuras
suplica...
No me quites las horas
de mis sueños pequeños.
El tiempo, afuera, está vestido de gala:
perfecto y armonioso, árido...
Algún pintor recoge despojos
rosados y acuarelas;
y yo aquí, desierta,
sin velas ni timón
sin puerto.
Buscando milagros
entre mis recuerdos pobres.

-Pasajera de cumbres y de abismos-
¡Te quedaste sola!

El cielo a oscuras 
suplica...
y la aurora sana las tristes heridas
para devolverme al mundo.


VIAJE

Verso que llegas al confín de mi alma
y llenas de tiempo las blancas palabras
de un mundo de cielo perdido,
de vuelos de pájaros
sobre desnudas mareas.

Es la nieve
que cae en mi cuerpo
como manto de dagas y lirios del campo.
Es la lluvia
que busca las cumbres de un siglo pasado
cuando la felicidad
no se rompía en pedazos.

Oscuro, el tiempo
grita otra vez;
donde las arpas duermen abrazadas
a seres de leños tibios
que engarzan sus manos
en el fondo de rocas eternas,
en el vértigo del amor,
en la ceniza, en los ruegos...

A los años
les dejo las horas que pienso,
los laureles, mi disfraz de viento,
aquellas manos tristes, mi silencio...


EL AMOR

Símbolo histórico
que surges de la armonía de la luz
y ejecutas con orgullo y dolor
tus níveas pinceladas de victoria.
Eres arte
que camina en el espacio de los siglos...,
¿hacia dónde vas?.
Todos los senderos te guían a las fronteras,
mientras tu celebridad
te devuelve tu tradición intacta.
Te sientes grande, sembrador de futuro,
huésped en las fiestas blancas...,
mago que descansa sin apuro
en algún rincón desierto de amargura.
Viajero cansado de esteros pobres
que respondes con agilidad a la confianza
y que vuelves inerme,
de los sitios más recónditos,
llevando secretos y milagros
entre tu ropaje sin tiempo...
Alcanzar sólo un rumor de tu latido
cuesta toda una vida de recuerdos.


APENAS VIVIR

El oficio de ser una sombra frágil
-legado inacabable de ausencias y de encuentros-
es el único oficio de existir.
Inventar sueños con geografías dispersas
y descubrir la esencia de una realidad inventada,
recoger alegrías, muertes y dolores divididos
y apenas ver
la vorágine de hechos paralelos
amarrados al mundo por imaginarias redes
y nacer tras la niebla que empaña nuestra fuente.
Descansar tranquilos y aferrados al encanto de
lo nuevo,
felices, atrapados en el cautiverio de un sueño
casi fugitivo
que nos atrapa en sus formas y nos descontrola.
Recorrer los testimonios del presente
entre versos de luto y filosofía
y creer y esperar con tanta fuerza;
y ver la tristeza merodear por su acostumbrada periferia
en el olvidado universo de los pobres, de la caridad
y de los sabios.


***


martes, 23 de junio de 2015

Las llaves del cielo




Vi convexos desiertos ecuatoriales y en cada uno de sus granos de arena,
vi laberintos de calles angostas y sombrías...
vi tus ojos de cielo llorar abrazados a los míos...


vi la persecución inexorable del tiempo, reloj austral, verdugo...
vi máscaras, disfraces y muchas risas...
vi mi imagen, figura etérea, que sobrepasaba los límites cósmicos...


vi tu mano sosteniendo la mía sobre tu pecho...
vi el fantasma de la partida merodear por las sombras, en persona,
cruel y eterno, blanco...
vi las alturas y los abismos...


vi la soledad con su andar moribunda en la intimidad de los secretos,
alerta y despiadada, en la búsqueda de su último sueño...
vi tu ofrenda: una rosa,
vi en las miradas las primeras y las últimas palabras...
vi tu cuerpo dibujado como en un vuelo de gaviotas...
vi mi derrota...


vi mi amor, el de siempre, quedarse quieto como esperando el alba.

Luján Fraix-1998



domingo, 21 de junio de 2015

Semblanza o retrato literario




Maestra del autoengaño, Manuela vivió siempre a la sombra de los demás porque le resultaba fácil y cómodo. Su carácter esquivo y sus rasgos pueriles la transformaban en una discípula de sus propios miedos.
Era una mujer de estatura mediana, cabellos castaños con rulos estáticos y ojos color del cielo. Se vestía como al descuido, con trajes regalados y pobres que no correspondían a su edad. Era sumisa y agradable, demasiado dadivosa y consagrada a los rezos como resultado de su estructurada educación religiosa. Ella creía que permanecía, por su propia voluntad, ajena a las miserias de los humanos.
En las tardes de invierno, tejía ponchos de oveja o de llama…; en su rostro se pintaban el candor y la suavidad, la sonrisa pura y confiada, la sabiduría de la resignación…
Quería refugiarse en su mundo de sentencias y de revelaciones porque su miedo iba en aumento y convocaba a sus fantasmas interiores que aleteaban como aves espectadoras de un probable exterminio. Esos temores le impedían crecer a pesar de haber “dado a luz” a dos hijas.
Manuela, la niña, en un tablón de andamio estaba por caer frente al tiempo y su crueldad, pisoteada por la injusticia, por el espanto y la impotencia.
El sexo, la separación, la infancia, un epígrafe, el cielo, su historia… eran símbolos que su mente guardaba para las pesadillas, cuando despertaba a los gritos en medio de las noches de lluvia, mientras la gata Máxima lloraba a sus pies.
Manuela, herrumbrada, cobarde…, quería ser cruel porque se consideraba desigual ante la maldad de ese destino, pero no era valiente como Dios se lo pedía en los sueños fragmentados. Su voz era dulce y recogida, sus gestos llanos…; existía la nobleza del dolor en la santidad de una mujer que no había manchado su espíritu con los pecados terrenales.


                                              Luján Fraix-2010



En realidad, este retrato corresponde a un personaje de mi novela:
 "La última noche."






sábado, 20 de junio de 2015

Junio




Inmóviles momentos
se deshacen entre los límites
de lo eterno.
Sólo la brisa del alba
conoce el recorrido
de este amor
y el contorno secreto
de su rostro.

¿Alguien vendrá por mí?



Luján Fraix-2014






viernes, 19 de junio de 2015

Quisiera...




Años...
tiempo recorrido.
Alas de una ilusión
que se durmió entre las nostalgias.
Danza de muros infranqueables,
puertas siempre cerradas,
universo de sueños perdidos,
espejos y miradas.

Quisiera...
volver a mi puerto
impregnada de instantes,
caminar en el vacío
como ruta imaginaria.

Salvación que añoro,
felicidad sin sonrisas...

Quisiera...
seguir despacio mi camino
entre la miseria de los necios,
entre el egoísmo vano.
Irrepetible momento del presente,
huracán de silencios,
excitante sensación de ser
aunque el mundo excluya...
el sentimiento.

Luján Fraix-1994.


Poema publicado en "Septiembre".


Antología propia. 2007.




miércoles, 17 de junio de 2015

Mirando el cielo






Quisiera sentir como mía
la paz de la siesta.
Soñar que vuelvo de otro tiempo
a sembrar espacios,
a rescatar el alma
de antiguas travesías...
Pero me quedo detenida
mirando el cielo:
la vida,
un cúmulo de vacíos.

Luján Fraix-2013



viernes, 12 de junio de 2015

Mar...




Mar...
Recuerdo vibrante en la memoria
que abraza la vida
en el silencio de la muerte;
el que hace temblar el pasado
en palabras religiosas

Mar...
Espejo de encajes gallardos
perdido por infinitos diluvios
que regresa, con análogo compás,
a capitular
con su monotonía de tiempo y vacío...

Luján Fraix-2014


Poema dedicado a Alfonsina Storni



martes, 9 de junio de 2015

Dormida en los alfabetos




El jazmín, la casona
y un desolado rosal...
paraísos abuelos,
es todo lo que queda.

¿Es todo?

No es verdad,
cien fantasmas azules 
mi morada rodean
y ríen
y lloran en mi alma;
caminan
desprovistos de tiempo
con su sangre añosa
en mi vida nueva.

Los espero...
en el umbral de alguna tarde
para sentir
en la dulzura sus abrazos.

Las lluvias del olvido
no apagarán nunca
las estrellas.

Luján Fraix-2014



lunes, 1 de junio de 2015

Mi pueblo








Por la calleja gris
que al pueblo se entra...
se ve el campanario
la cruz de la iglesia.

Con sus gualdas espigas,
la madurez de la tarde
susurra en el viento
su lluvia de penas.

Camino al retablo
solfea la luna,
la espera el candor
de la plazoleta.


Más acá de los pinos,
las granjas murmuran...;
más allá en los trigales
se ha quedado dormido
el cansancio.

Un gato y su sombra
le hacen guardia a la noche.

En la plazoleta
quedó la infancia desierta,
un poeta sin coplas,
un sol abrigando la siesta.

Por la calleja gris,
en semillas de hinojos,
galopan campanas
buscando el perdón
en la fe de las almas.



Luján Fraix-2011


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