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domingo, 21 de junio de 2015

Semblanza o retrato literario




Maestra del autoengaño, Manuela vivió siempre a la sombra de los demás porque le resultaba fácil y cómodo. Su carácter esquivo y sus rasgos pueriles la transformaban en una discípula de sus propios miedos.
Era una mujer de estatura mediana, cabellos castaños con rulos estáticos y ojos color del cielo. Se vestía como al descuido, con trajes regalados y pobres que no correspondían a su edad. Era sumisa y agradable, demasiado dadivosa y consagrada a los rezos como resultado de su estructurada educación religiosa. Ella creía que permanecía, por su propia voluntad, ajena a las miserias de los humanos.
En las tardes de invierno, tejía ponchos de oveja o de llama…; en su rostro se pintaban el candor y la suavidad, la sonrisa pura y confiada, la sabiduría de la resignación…
Quería refugiarse en su mundo de sentencias y de revelaciones porque su miedo iba en aumento y convocaba a sus fantasmas interiores que aleteaban como aves espectadoras de un probable exterminio. Esos temores le impedían crecer a pesar de haber “dado a luz” a dos hijas.
Manuela, la niña, en un tablón de andamio estaba por caer frente al tiempo y su crueldad, pisoteada por la injusticia, por el espanto y la impotencia.
El sexo, la separación, la infancia, un epígrafe, el cielo, su historia… eran símbolos que su mente guardaba para las pesadillas, cuando despertaba a los gritos en medio de las noches de lluvia, mientras la gata Máxima lloraba a sus pies.
Manuela, herrumbrada, cobarde…, quería ser cruel porque se consideraba desigual ante la maldad de ese destino, pero no era valiente como Dios se lo pedía en los sueños fragmentados. Su voz era dulce y recogida, sus gestos llanos…; existía la nobleza del dolor en la santidad de una mujer que no había manchado su espíritu con los pecados terrenales.


                                              Luján Fraix-2010



En realidad, este retrato corresponde a un personaje de mi novela:
 "La última noche."






11 comentarios:

  1. Preciosa semblanza de una buena persona que, aunque con sus miedos, consigue ser noble y eso yo no lo considero cobardía solo buenos instintos.
    Me gustan tus escritos y espero seguirte asíduamente.
    Un abrazo.

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  2. ¡Hola Luján!
    Deambulando por blogger he tropezado con este nuevo blog tuyo que no conocía, nada más verlo he sabido que eras tu, lleva tu sello.
    Eres la reina de los blogs.
    Bueno, solo quería saludarte. Besos

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  3. Bonito relato Luján, hay muchas personas con la personalidad de la protagonista. Besicos

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  4. Cuántos preferimos evadirnos en esos mundos... Un abrazo.

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  5. Un buen rato de lectura he pasado con Manuela.
    Besos.

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  6. Me parece un estupendo relato.

    Un encanto leerte.

    Un besito. Feliz comienzo de semana.

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  7. Mi querida amiga, qué lindo relato has escrito, eres una gran escritora, y nos haces ponernos en la piel de la protagonista, me encantó estar en tu rinconcito.

    Un beso muy grande.

    PD. ¿Cómo sigue tu gatita? la mía no sé qué la pasará hoy que lleva todo el día durmiendo, ¿irá a entrar en celo? no se pero está algo paradita, es raro, porque además, no se ha acercado a mí, cuando siempre está a mi lado, ya te iré contando a ver.

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  8. Recuerdo tu novela que seguí capitulo a capitulo. Recuerdo que no llegué a leer el final. Ya para ese entonces Manuela era una anciana perdida en su mundo senil y que comenzó por la muerte de su primera hija pequeña.

    mariarosa

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  9. UN RELATO QUE ME INSPIRA SOLEDAD...!
    ABRAZOS

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  10. Recuerdo que era una historia real. Y que los últimos tiempos Manuela estaba algo perdida, buscaba a su hija, pero el final lo perdí. Gracias por contármelo.

    mariarosa

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